Lo que comenzó como una búsqueda contrarreloj entre Asturias y León ha terminado de la peor manera posible. El dispositivo desplegado durante dos días en el entorno del puerto de San Isidro ha confirmado este miércoles el desenlace que nadie quería escuchar: Ramón González, el cazador ovetense desaparecido, ha sido localizado sin vida.
Un hallazgo que confirma los peores presagios
El cuerpo fue encontrado en torno a las 13:00 horas en las inmediaciones del bosque de Brañagallones, en el concejo asturiano de Caso, por un agente de la Guardería de Medio Natural que participaba en el operativo.
Poco después, el Grupo de Rescate del Servicio de Emergencias del Principado de Asturias (SEPA), con apoyo aéreo, certificó el fallecimiento. La Guardia Civil se hizo cargo del levantamiento del cadáver.
La clave: una caída mortal en plena montaña
Las primeras investigaciones apuntan a una causa concreta y devastadora:
el montañero habría fallecido tras precipitarse desde una altura cercana a los 100 metros en una zona de gran dificultad orográfica.
Un terreno traicionero, boscoso y abrupto, donde cualquier error —o un simple resbalón— puede tener consecuencias irreversibles.
Dos días de búsqueda sin descanso
La operación había alcanzado este miércoles su máxima intensidad. Asturias y Castilla y León activaron un dispositivo conjunto de gran envergadura:
- Helicópteros de rescate de ambas comunidades
- Bomberos del SEPA
- Guardia Civil (incluidos GREIM y unidades especiales)
- Unidad Canina y drones con tecnología de geolocalización
- Más de 60 voluntarios, entre cazadores, familiares y amigos
El Puesto de Mando Avanzado, instalado en la zona de Wamba (León), coordinaba un rastreo dividido en múltiples sectores para cubrir una extensión enorme de terreno.
Durante la búsqueda se utilizó incluso tecnología avanzada capaz de convertir un móvil en baliza para localizarlo en zonas sin cobertura, lo que da una idea del nivel del operativo.
Un hombre experimentado en la montaña
El golpe es aún más duro por el perfil de la víctima.
Ramón González, de 52 años, no era un aficionado cualquiera:
- Prejubilado de la Brigada de Salvamento Minero
- Amplia experiencia en entornos de riesgo
- Participó en rescates de alta complejidad
Su desaparición ya había generado inquietud precisamente por eso:
si alguien sabía moverse en la montaña… era él.
De la esperanza al silencio
Todo comenzó el lunes, cuando salió a cazar en la zona de Aller y no regresó a casa. Su mujer dio la voz de alarma y, pocas horas después, apareció su vehículo en las inmediaciones de San Isidro, en la vertiente leonesa.
A partir de ahí, se activó un operativo que creció con cada hora… y con cada incertidumbre.
Hasta hoy.
Una tragedia que sacude Asturias
El hallazgo pone fin a dos días de angustia, pero abre otro escenario: el del duelo.
El fallecimiento de González ha causado una fuerte conmoción, especialmente entre sus antiguos compañeros de rescate, que no encuentran explicación fácil a lo ocurrido.
La montaña no perdona
La historia deja una lección tan vieja como vigente:
la experiencia no inmuniza frente al riesgo.
En la Cordillera Cantábrica, donde el terreno cambia en metros y el clima en minutos,
basta un fallo, un despiste o un paso mal dado…
Y todo cambia para siempre.
