El Ayuntamiento de Gijón mantiene paralizada la concesión de nuevas licencias para convertir bajos comerciales vacíos en viviendas, una decisión que ha generado un atasco de al menos 80 proyectos urbanísticos sin resolver y un clima de frustración creciente entre promotores, arquitectos y propietarios particulares. La medida ha puesto en evidencia tensiones entre la necesidad de abrir más soluciones habitacionales y la aplicación rigurosa de la normativa urbanística vigente.
Bloqueo de licencias: cifras y diagnóstico
Según datos oficiales de la Concejalía de Urbanismo, actualmente se encuentran pendientes de tramitación más de 80 expedientes de cambio de uso de locales a viviendas. Esa cifra incluye:
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8 solicitudes arrastradas desde 2024.
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71 expedientes presentados en 2025.
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Solicitudes de 2026 aún en proceso de contabilización.
Debido a que en un mismo expediente pueden solicitarse múltiples viviendas, el número real de posibles hogares retenidos en la tramitación supera con creces el de expedientes, sobre todo en proyectos que contemplan entre 6 y más de 10 nuevas unidades residenciales.
Este atasco se produce en un momento de elevada demanda de vivienda en Gijón, especialmente en barrios con altos precios de alquiler y baja rotación de oferta disponible.
Cambio de criterio y revisión generalizada
La raíz del problema, según la propia Concejalía de Urbanismo, es un cambio de criterio en la interpretación y aplicación de la normativa del Plan General de Ordenación (PGO). El Ayuntamiento sostiene que, durante años, no se aplicaron de manera correcta las reglas urbanísticas para la concesión de licencias que permitan el cambio de uso de locales comerciales.
Por ello, ha decidido someter de nuevo a informe todos los proyectos presentados, con el objetivo oficial de garantizar que cada transformación cumple estrictamente los requisitos legales. Este proceso de revisión, sumado a la publicación de una guía técnica municipal más detallada y exigente, ha generado un cuello de botella administrativo que está frenando decisiones y respuestas.
Entre los criterios que ahora se están evaluando con mayor rigor figura la obligación de que las adecuaciones de los locales:
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Respeten y se integren armónicamente con la fachada y el portal del edificio.
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Estén vinculadas a plazas de garaje.
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Aseguren calidad de vida y condiciones de habitabilidad adecuadas, evitando generarlos como soluciones residenciales improvisadas.
Normativa, planificación y enfoque municipal
La Concejalía encabezada por el responsable del área —urbanismo, ordenación del territorio y vivienda— ha defendido que no existe una moratoria formal, sino una necesidad de aplicar el PGO con «rigor técnico». El Ayuntamiento ha dejado claro que no hay un endurecimiento explícito de la normativa, sino una estricta interpretación de las reglas ya vigentes.
Fuentes institucionales han señalado que esta evaluación exhaustiva servirá también para preparar propuestas de modificación del PGO, con la posibilidad de introducir cambios normativos que aclaren las condiciones en las que puede permitirse el cambio de uso sin detrimento de la calidad urbana ni de la cohesión de los barrios.
El trasfondo del problema habitacional
El conflicto se produce en un momento en que Gijón enfrenta una fuerte presión sobre el mercado de la vivienda. Los alquileres han registrado incrementos significativos en los últimos años, especialmente en zonas céntricas y bien comunicadas. La disponibilidad de vivienda digna a precios asequibles se ha convertido en uno de los principales desafíos municipales, lo que convierte la reconversión de locales vacíos en una potencial herramienta para ampliar oferta residencial.
Organismos especializados y técnicos de urbanismo coinciden en que la transformación de locales en viviendas puede ser una fórmula útil para aliviar la escasez de oferta si se regula de forma eficaz, equilibrando la creación de nuevos hogares con la preservación de la estructura urbana y el tejido comercial.
Proyectos retenidos y necesidades reales
Entre los expedientes más representativos del atasco se encuentran varios proyectos en zonas como Nuevo Gijón, donde promotores privados solicitaron la reconversión de bloques enteros de locales sin uso en viviendas modernas con plazas de garaje y otras prestaciones. Un caso paradigmático es el de un edificio en el que se proyectaban 13 nuevas viviendas en planta baja, todas con acceso directo desde la calle y sin actividad comercial previa.
Además, otros promotores reportan proyectos que contemplan hasta 20 viviendas con trastero y plazas de aparcamiento, todos suspendidos en el limbo administrativo desde hace meses.
Impacto y equilibrios urbanos
Técnicos y urbanistas subrayan que la transformación de bajos en viviendas no debe entenderse de manera aislada: es esencial contemplarla dentro de una visión integral de la ciudad. Por un lado, estos cambios pueden contribuir a activar barrios con locales vacíos desde hace años, revitalizando áreas con escasa vida comercial. Por otro, la proliferación indiscriminada de viviendas en detrimento de espacios destinados a actividad, servicios y comercio puede alterar el equilibrio urbano.
El reto para Gijón es, según fuentes municipales, encontrar criterios objetivos, claros y aplicables, que permitan agilizar licencias sin comprometer la calidad del entorno urbano ni la convivencia entre usos.
Hacia una revisión del PGO
Aunque la situación actual genera malestar entre promotores y propietarios, el Ayuntamiento ha avanzado que la revisión de expedientes y el establecimiento de criterios claros forman parte de un proceso más amplio para evaluar posibles modificaciones del Plan General de Ordenación. Esta revisión pretende:
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Evitar ambigüedades en la interpretación de la normativa.
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Acelerar la tramitación cuando los requisitos se cumplen de forma fehaciente.
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Asegurar que cada nueva vivienda resultante de una conversión cumple con estándares de habitabilidad, accesibilidad y sostenibilidad.
El Consistorio sostiene que, si se detectan deficiencias en el PGO, será propuesto un proceso de modificación para adaptarlo a las realidades actuales del mercado y a los objetivos de política urbana que persigue la ciudad.
El bloqueo de licencias para transformar locales comerciales en viviendas se ha convertido en uno de los temas urbanísticos más relevantes de Gijón. Entre la necesidad de agilizar la oferta residencial y la exigencia de aplicar la normativa con rigor técnico, el equilibrio es delicado y las decisiones municipales están en el centro del debate. Con más de 80 proyectos en espera y cientos de posibles nuevas viviendas retenidas, la ciudad encara un desafío que combina urbanismo, vivienda y planificación estratégica.
