Un trabajador de 59 años falleció en las últimas horas en Astilleros Gondán, en la localidad asturiana de Figueras, tras quedar atrapado bajo una gran estructura metálica mientras se encontraba desempeñando su jornada laboral. El operario, identificado por las iniciales M. A. B. P., murió en el acto como consecuencia del aplastamiento, según confirmaron los primeros testimonios presenciales.
El accidente se produjo en plena actividad industrial, en un entorno de trabajo de alto riesgo como es la construcción naval. Las circunstancias exactas del siniestro están siendo investigadas por los organismos competentes, que deberán determinar si existían medidas de seguridad suficientes y si se cumplían los protocolos de prevención de riesgos laborales en el momento del suceso.
Una muerte que no es un caso aislado
Este nuevo fallecimiento vuelve a situar en primer plano una realidad incómoda: la siniestralidad laboral en Asturias sigue siendo alarmantemente alta. Durante el último año se registraron en la región 12.242 accidentes de trabajo con baja, una de las cifras más elevadas de la última década.
De ese total, 12.126 fueron considerados leves, 94 graves y 22 mortales, lo que convierte a 2025 en el año con más muertes laborales desde 2018, cuando se contabilizaron 26 fallecidos. La mayoría de los accidentes mortales se produjeron durante la jornada laboral, mientras que una parte menor tuvo lugar en desplazamientos relacionados con el trabajo.
Industria pesada y riesgo: una combinación peligrosa
El sector industrial, y especialmente actividades como la construcción naval, concentra una parte significativa de los accidentes más graves. El manejo de grandes estructuras, cargas de toneladas de peso, trabajos en altura y espacios reducidos convierte estos entornos en zonas de riesgo permanente, donde cualquier fallo puede resultar letal.
A ello se suma un factor cada vez más relevante: el envejecimiento de la plantilla. Muchos trabajadores del sector superan los 50 años, lo que incrementa la vulnerabilidad ante accidentes graves y reduce la capacidad de reacción ante situaciones límite.
¿Qué está fallando?
Expertos en prevención y representantes sindicales llevan tiempo alertando de una combinación de problemas estructurales:
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Insuficiente inversión en prevención real, más allá del cumplimiento formal de la normativa.
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Déficits en formación continua, especialmente en tareas de alto riesgo.
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Presión productiva y ritmos de trabajo exigentes que pueden relajar las medidas de seguridad.
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Inspecciones limitadas y escasa capacidad sancionadora frente a incumplimientos graves.
El resultado es un escenario en el que los accidentes no disminuyen y las muertes laborales siguen repitiéndose año tras año.
Una llamada de atención urgente
La muerte del trabajador en Astilleros Gondán no es solo una tragedia personal y familiar. Es también una señal de alarma para todo el sistema productivo asturiano. Cada accidente mortal refleja fallos que, en muchos casos, podrían haberse evitado con más prevención, más control y más cultura de seguridad.
Mientras las cifras continúan creciendo, la pregunta sigue en el aire: ¿cuántas muertes más harán falta para que la seguridad laboral deje de ser un trámite y pase a ser una prioridad real?
