La abuela Balbina escuchó que la cúrcuma era muy buena pa la salud y acabó inventándose unas alitas doradines, especiades y crujientes que huelen a cocina de domingo con viaxe incorporáu Ay, cielinos, lo que son les coses. Una va faciendo la vida tranquila, con su potina, su sartén, su mandil de cuadros y su manera de cocinar como Dios ...
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