Agua que no has de beber, déjala correr

No hay peor cosa para un partido político que cuando uno de sus miembros se convierte en conseguidor y dinamita a correligionarios dejando tierra quemada a su alrededor y, por supuesto, produciendo un gran quebranto a la formación política afectada por sus corruptas maneras.

Es como dinamita para los pollos y así se me ocurre que está pasando con el que fue dirigente de medio pelo del Partido Popular de Asturias, Joaquín Fernández, en su día responsable de comunicación y dirigente en el concejo de San Martín del Rey Aurelio, quien en su momento se convirtió en un destacado conseguidor relacionado con las concesiones municipales del agua lo que llevó a comprometer la carrera de varios de sus compañeros, en concreto del hasta ahora presidente del PP de Avilés Joaquín Arístegui y del ex alcalde de Oviedo Agustín Iglesias Caunedo, entre otros.

Con la imputación dictada por la jueza que lleva el caso creo que la carrera política de Iglesias Caunedo, veinte años en el ayuntamiento de la capital a la sombra de Gabino de Lorenzo y tres como alcalde tras la dimisión del hoy delegado del Gobierno, hay que darla por finiquitada no sin hacer la observación personal de presunción de inocencia.

Con la firmeza que en estos temas ha venido actuando la presidenta regional del PP Mercedes Fernández supongo que la dimisión o cese de Caunedo como presidente de la junta local de Oviedo será cuestión de horas. ¿Seguirá el ex alcalde como concejal?. Puede hacerlo porque el acta es personal y solo él puede renunciar al cargo pero creo que a partir de ahora su situación le va a resultar muy incómoda porque, seguro, el tripartito que se afianza con esta crisis del grupo popular no le va a dar tregua y en concreto el grupo de Somos y su lideresa la vice alcaldesa Ana Taboada.

Aunque falta más de tres años para las próximas elecciones municipales no veo quien puede en estos momentos coger la responsabilidad del grupo popular en Oviedo. De los diez concejales que tiene quizás el que más se haya destacado sea Gerardo Antuña. Solo un retorno a la capital de un Ovidio Sánchez quizás podría ser el inicio de poner nuevos ladrillos en el futuro en busca del sillón municipal, pero el abogado lavianés que ya fue concejal tiene sus miras puestas en Madrid, donde se ha asentado incluso familiarmente, y va el próximo 20 de diciembre como candidato al Senado por lo que saldrá.

En estos momentos, por tanto, hay desánimo en las huestes populares de Oviedo, ciudad emblemática que han perdido los populares en mi opinión para muchos años. Así debe entenderlo el que fue alcalde, en algunos casos discutido pero siempre brillante, Gabino de Lorenzo, cuya labor de remodelación de Vetusta va a quedar empañada a la vista de los acontecimientos que comento.


Curiosamente el Partido Popular de Asturias tiene frentes internos abiertos en Gijón, en Avilés y ahora en Oviedo. En Avilés el conseguidor se ha llevado por delante a Joaquín Aristegui y de paso, creo, el río revuelto ha eliminado también de las listas al Congreso incluso se habló de que la iba a encabezar- y al Senado a la actual presidenta local Carmen Maniega, claramente enfrentada a su portavoz municipal Carlos de la Torre.

Aunque a nivel general las cosas el próximo 20 de diciembre no le irán mal a Mariano Rajoy y los suyos, a nivel asturiano mucho tendrá que recomponer el Partido Popular cuyo único paso positivo ha sido su alianza con Foro y segura absorción a medio plazo del partido fundado por Francisco Alvarez-Cascos.
En fin, como dice el refrán, agua que no has de beber tenías que haberla dejado correr.



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