Rajoy da un corte de manga político

“Es falso. Nunca he recibido, ni repartido dinero negro y no abandonaré”.Con estas palabras podría resumirse la intervención de Rajoy en el Comité Ejecutivo del PP, pero con mensaje abierto a todo el país. La imagen del presidente del Gobierno ha estado a la altura de la exposición, seriedad sin grandilocuencia. Por cierto, contrastan con las de un desencajado Rubalcaba en el transcurso de la rueda de prensa que había convocado cuando conoció las palabras del presidente del Gobierno.

Seguramente la intervención de ayer  haya sido el acto público más trascendental de la historia política de Mariano Rajoy, teniendo en cuenta las consecuencias inmediatas y futuras y que continúa en un camino de trampas y cuchillos largos. Desde la oposición más radical, desde todos los rincones de los adversarios del centrismo ,de los secesionistas,de quienes, de paso, buscan cambiar el régimen del Estado e incluso los cómplices dentro de su partido, todos van a buscar su cabeza  diciendo a la opinión pública que en él, y su partido, reside la madre de todas las corrupciones y su fulminante derribo es imprescindible para devolver la ética en la conducta política.

Las insidias e infamias vertidas estos días sonrojan hasta las piedras. ¿ Cuantos políticos vociferantes sabrían ganarse la vida si no hubiesen optado por el “ modus vivendi” de su particular interpretación del servicio público, perpetuo y lleno de prebendas?.

Los propósitos de Rajoy, transparencia, firmeza y continuidad, están obligando, hoy mismo, a revisar los planes de quienes ya estaban adelantando sus formulas de “salvación nacional”. Se cae el calendario de un think-.thank, próximo al PSOE, sobre disolución de las Cortes y elecciones anticipadas. Igualmente están defraudados los que postulaban por la investidura de un nuevo presidente,  incluso adelantando ya nombres como Feijoo, Aguirre y otros. Los más conciliadores barajaban como solución un gobierno de coalición , presidido por un independiente o un tecnócrata al estilo Monti. Y por último también había conspiradores que sugerían la fórmula Pavía, ensayando un nuevo proceso constituyente al estilo De Gaulle.

A todo esto Rajoy ha dado una especie de corte de manga político.”Yo sigo” e invita a que actúen los tribunales y que salga todo lo que tenga que salir porque a él no  le afecta.

Los analistas dudaban de que Rajoy entrase a mayores y más bien se refugiase en la acostumbrada ambigüedad.  Nada de eso e incluso le ha mandado un mensaje al jefe de la oposición, descalificándolo moralmente, lo cual puede suponer una calculada ruptura de cualquier puente de entendimiento.

A parte de peripecias personales que puede afectar a miembros de la cúpula del PP y que los tribunales decidirán,  lo cierto es que la gobernabilidad y estabilidad del país puede continuar al margen de venganzas, o  chantájes  y que las otras alternativas ya demostraron sus resultados.

 



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