Cuando salí de Cuba

El privilegio de los ciertos años es que le permiten a uno comparar, cotejar, tirar de hemeroteca, acudir a la bodega del recuerdo  y esto me ha ocurrido a mi durante los últimos días del mes de julio, cuando Cuba era noticia presente y constante en todos los medios de comunicación por dos hechos o motivos especiales. El primero tuvo lugar el pasado 20 de julio a raíz de reestablecer las relaciones diplomáticas con el gigante del Norte, Estados Unidos. La interrupción duró cincuenta y cuatro años, y ciertamente son muchos, con varias generaciones perdidas, pero aun así ,  se atisba un futuro, una mejoría. Como dice una canción :”…Vamos abriendo puertas, vamos cerrando heridas, pasito a paso en la senda, vamos a hallar la salida…”. El segundo acaeció el pasado 26 de julio, cuando la isla celebró  su tradicional “Día de la Rebelión Nacional” o 62 aniversario del asalto al Cuartel de Moncada, en la ciudad de Santiago de Cuba, que tuvo lugar en ese mismo día del año 1953.

Desde el 1 de enero de 1959, llegada al poder de Fidel Castro,  hasta la actualidad han pasado cincuenta y seis años, y son muchos días, muchas vidas, muchas ilusiones, quizás muchas frustraciones, mucha miseria y muchas huidas. En aquel entonces el poeta chileno Pablo Neruda decía que “ Cuba todo era baraja, daiquiri…torta podrida, estercolero, atardecer prostibulario…”  ¿Cómo es hoy? No tengo mucha información, pero según se nos dice las condiciones de vida del cubano de a pie son muy limitadas, no han experimentado grandes progresos, y una de las principales fuentes de ingresos sigue siendo el turismo. Esperemos que desaparecido el bloqueo, la libertad llegue a todos los ámbitos de la vida cubana y con ella una mejora de las condiciones de vida.

Mientras tanto, a un anciano joven, le quedan  retazos o vivencias de la vida cubana que marcaron su infancia, así las caras sorprendidas y tímidas de algunos compañeros de estudio  cubanos que llegaron a las aulas maristas a primeros de los 60. También Cuba tenía su presencia anualmente en las fiestas del Carbayu de Lugones, donde uno de sus vecinos, Pepe y familia, sus dos hijas, nos visitaban y dejaban la frescura y el aroma de la Isla, hasta que un día de improviso y forzado por las circunstancias se convirtió en un vecino más de la localidad. De Cuba también me ha hablado en una habitación del antiguo HUCA, un compañero de habitación de mi padre. Persona de avanzada edad, lúcida y que atesoraba mucha experiencia. En una de sus prolijas conversaciones me habló de las excelencias de La Habana, de su hipódromo, de sus carreras de caballos, del alto nivel de cualificación de sus médicos e incluso del célebre doctor Inclán. Esta misma persona pasó en tramo de 24 horas de propietario de inmuebles urbanos a cortar caña de azúcar. Me decía que era una isla muy fructífera, que cualquier semilla que lanzaras en cualquier camino, cuneta, fructificaba. Allí- me decía- hay de todo. Sus recursos naturales inmensos: mármol, cobre, pesca, azúcar… A través de sus palabras uno comprendía que aquel inmigrante que partió de las tierras que median entre Tineo y Luarca en busca de fortuna había vuelto enamorado de Cuba y de ahí el fervor y entusiasmo de sus palabras. Un día le pregunté que si volvería a irse si supiera que le esperaba un final o desenlace tan aciago y la respuesta rápida y pronta fue Sí, y eso que hay quien dice que los recuerdos no cotizan en Bolsa. Y de Cuba me empapé hace algún tiempo en un cálido, entrañable, familiar y participativo concierto que ofreció Gloria Estefán en Gijón hacia últimos de los 90, donde no faltó el mínimo detalle, desde las imágenes, el sonido y por supuesto la calidad artística de Gloría, donde la letra de sus canciones lo decía todo, ya que hablan de  desarraigo, de ausencia: “…Tiene un quejido mi tierra, tiene un lamento mi tierra. Nunca la olvido mi tierra. La llevo en mi sentimiento…”  Siempre soñé que Gloria Estefan cantara en Pola de Siero. ¡Ojala lo puedan ver mis ojos ahora que tenemos auditorio y que el progreso de  Cuba sea una realidad!

No quiero terminar este escrito sin citar las palabras pronunciadas por el presidente cubano Raúl Castro en Santiago de Cuba en “El Día de la Rebeldía Nacional” cuando concluyó  diciendo :”Me voy con la fiel esperanza de que siempre Santiago siga siendo Santiago”, algo que por desgracia no se da en España, donde hasta incluso el alcalde actual de Santiago de Compostela , omito citar su nombre, ha tenido la osadía, el atrevimiento,   el despropósito y … de no venerar al Apóstol con su presencia como lo exigen sus vecinos, y después quiere que los hados le sean propicios.

 



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