Un Reino partido por gala en dos

Podríamos también, hacer como los coreanos, que accedieron a partir Corea en dos. Al fin y al cabo, las dos capitales ya las tenemos: Cangas de Onís y Pravia, que ya lo fueron y estarán avezadas o Gijón y Oviedo, que ahora mismo rivalizan en disponer de lo mejor y ser mayores y más importantes. Un grupo de Asturias a la izquierda y otro a la derecha. Podrían quedarse doña Rosa y Nacho, su representante, con los Picos de Europa o el parque Nacional de Muniellos, que hasta les resultarían rentables de visitas turísticas.

Todos estaríamos más cómodos, durante cierto tiempo nada más, sin embargo, dado que a poco, seguro estoy de que daríamos en partirnos de nuevo por lo menos en dos, en cada circunscripción y vuelta a empezar. Que no tenemos remedio, que cada vez somos más lo que vamos llegando a la conclusión de que aquí es imposible tomar “determines”, que son los equivalentes de las determinaciones de otras partes del mundo y de la filosofía.

Lo único malo de esta solución drástica, sería la migración de los del grupo del otro lado, que tendrían que pasar con armas y bagajes a los domicilios de los que con armas y bagajes se fuesen al otro desde el segundo. En los altos del Praviano y de la Espina, se cruzarían pletóricos los alsas, que es como llaman a los autobuses en general, sean o no de Pepe Cosmen, los nenos de mi pueblo.

Cuando no había inserso pa ximielganos a los vieyos, cada fin de semana, diversas asociaciones culturales, benéficas, parroquiales o de vecinos organizaban lúdicas excursiones de fin de semana y recuerdo más o menos cómo contaba don Camilo José que se cruzaban a medio camino los de cada pueblo y su vecino más próximo, todos cantando lo de que no hay quien pueda con la gente marinera. Daba pena, añade el Nobel, ver con qué empeño se aplicaban todos a su gilipollez.

-No habrá sido por ese libro por el que le dieron el Nobel.
-No habrá sido.



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