Un museo para oír, tocar y ver

Un museo para oír, tocar y ver

Por Antonio Martín

DICYT

 

La central térmica de la MSP de Ponferrada ha sido, desde el primer tercio del siglo XX, cuando se levantó, un símbolo de la fuerza que tenía en la comarca de El Bierzo el sector minero. Una línea férrea propia la comunicaba con los valles mineros de Villablino, donde se extraía el carbón, fuente autóctona para la producción de la energía. Cerrada en 1971 por el auge de la vecina central de Compostilla, el inmenso edificio, declarado uno de los cien principales elementos del patrimonio industrial español, quedó varado a la ribera del Sil. Cuarenta años después de cerrar la verja, la vieja central térmica reabrió hoy sus puertas transmutada para un uso muy diferente al original y bajo otro nombre. Es la primera construcción inaugurada del complejo del Museo Nacional de la Energía y se presenta al público con la denominación de Ene.térmica.

 

El estreno del nuevo espacio expositivo se realizó sin faustos, símbolo de la etapa económica que vivimos. Unas breves alocuciones del director general de la Fundación Ciudad de la Energía, José Ángel Azuara, explicó cómo que para nueva instalación museística, la mayor en Europa destinada a explicar cómo funciona la energía. "Es el día cero de esta andadura", resumió a los primeros visitantes, según recoge DiCYT.

 

Ene.térmica es la primera de las tres columnas sobre las que se asienta el Museo Nacional de la Energía que se erige. El remodelado espacio se compone de tres zonas principales: el muelle de carbones, la nave de calderas y la nave de turbinas. Todas ellas emplean elementos ya existentes de la antigua central térmica, que ahora conviven con nuevos elementos museísticos. El edificio trata de narrar la relación del carbón con la energía desde los puntos de vista tecnológico y social.

 

El visitante tiene la oportunidad de realizar un recorrido que reproduce la transformación del carbón en energía eléctrica. La primera parada de la visita es el muelle de carbones donde descargaban los vagones procedentes del lavadero. Allí se encuentra estacionada una de las locomotoras que realiza el transporte desde Laciana. Seguidamente, el visitante conoce los sistemas por los que el material resbalaba por la pendiente, acumulándose sobre el sistema de tolvas y gracias a cintas transportadoras, era conducido al siguiente edificio, la nave de calderas. Allí la materia prima combustía para producir energía. En la nave de turbinas se alojaba toda la maquinaria que hacía posible la producción de la electricidad. Esta se generaba gracias al vapor que llegaba de la nave de calderas por un intrincado circuito de tubos metálicos. El conjunto del recinto expositivo cuenta, además, con dos construcciones singulares anejas, el edificio del trafo, actualmente recepción para visitantes, y la caseta que albergaba los transformadores de la central, reconvertida en cafetería y aula didáctica.

 

Una de las claves del relato divulgativo es la vinculación hacia las personas que vivieron la antigua central térmica. En diferentes lugares se encuentran apostados monitores de televisión que muestran a estos extrabajadores en escala 1:1. Son ellos, en sus antiguos puestos laborales, los que cuentan cómo se procedía en cada fase del trabajo. Para rescatar estos testimonios, la Ciuden ha realizado una labor de prospección con 500 operarios de la MSP. Además de las voces de estos protagonistas, el visitante puede interactuar con el museo escuchando como resopla la locomotora o como suenan los transformadores eléctricos, o tocando los mil y un elementos (válvulas, tubos, escaleras...) que aún se conservan de la etapa industrial. La nave de calderas, especialmente, conserva el aroma a factoría, con muchos de los elementos arquitectónicos (ventanas, suelos, paredes de cemento a la vista, conductos metálicos) originales.

 

El público respondió a la apertura del nuevo recinto expositivo, que pretende convertirse en un nuevo foco turístico para el Bierzo. Se veían entre los primeros visitantes muchos rostros veteranos, de trabajadores que lo fueron del recinto industrial. El director de la Ciuden no quiso poner ayer cifras al número de visitantes que se espera de aquí a final de año. No obstante, las cifras que manejaba la fundación al comienzo del proyecto situaba en 250.000 los potenciales turistas que podía atraer la infraestructura cuando estuviera en marcha. Aunque haya abierto Ene.térmica, antes denominada la Sección del Carbón, aún están en obras otros dos espacios: Ene.central y Ene.bosque. No se espera que el conjunto esté concluido antes de 2013. El diseño, construcción, puesta en marcha y gestión del conjunto del Museo Nacional de la Energía ha generado hasta ahora casi 1.000 puestos de trabajo, calcula la Ciuden.

 

Ene.central, en 2012

 

Para que la segunda de las sedes, y eje principal en toda la estructura expositiva, abra sus puertas, habrá que esperar hasta 2012. Será la rehabilitada central térmica de Compostilla, rebautizada ahora como Ene.central. Situada en lo más alto del poblado de Endesa y con una vista general de la ciudad, este espacio contendrá las tres exposiciones principales del museo. Estas muestras abordarán la energía desde los puntos de vista científico, social y tecnológico. Las muestras se denominarán Energía en tu vida, Energía en la naturaleza y Cara y cruz de la energía. Como en el caso de sección del Carbón, la actual Ene.central estuvo operativa, como central térmica, entre 1949 y 1974 y, desde entonces, languideció. Compostilla I, como se denominó, dejó un importante testimonio de su presencia, modificando el paisaje de Ponferrada.

 

Ene.bosque es la tercera infraestructura del Museo Nacional de la Energía (Ene). Será un jardín botánico interior que recreará algunos de los ecosistemas que existían en la península Ibérica hace 300 millones de años. Posteriormente, diferentes procesos geológicos permitieron que aquellos bosques se convirtieran en yacimientos de carbón. Por eso, aquel periodo se denomina Carbonífero. El parque-jardín se ubicará entre una y otra central térmica, donde antaño hubo una montaña de carbón que moldeaba en negro el perfil de la ciudad. La puesta en marcha de este proyecto esperará hasta 2013.

 

NOTA: El director general de la Fundación Ciudad de la Energía, José Ángel Azuara, y la directora del Museo Nacional de la Energía (Ene) retiran la cinta en la inauguración de Ene.térmica


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