Ángel García Prieto ensalza el Fado en Casa Carlos, en Llanera

Ángel García Prieto ensalza el Fado en Casa Carlos, en Llanera

El fado centró la jornada gastronómica de este mes en el complejo hostelero Casa Carlos, en Llanera (San Cucao) con la intervención estelar del doctor Ángekl García Prieto. Gustavo García Izquierdo presentó la jornada y el artífice del pregón como "un guiño a la Cocina Portuguesa y a su expresión artistica mas sentimental y melancólica, el Fado". Del menú, destacar con sobresaliente les patatines con pulpu que sorprendieron por su excelente sabor hasta a los invitados de puertu de mar, es decir Cudillero, Avilés y Gijón.

 

 Ángel García Prieto (Zamora, 1946), es doctor en medicina por la Universidad de Navarra y especialista en psiquiatría formado en el Hospital Psquiátrico de Asturias, donde trabajó hasta llegar a ser Jefe de sección en 1986. Forma parte de la Sociedad Asturiana de Psiquiatría, de la que es cofundador, ha sido secretario y vocal de la junta directiva y hace dos años le ha concedido la Medalla de Oro.

 

Vive en Oviedo, desde 1970, donde se dedica al ejercicio de su especialidad en el Centro Médico de Asturias y en dos centros Ángel de la Guarda, de ASPACE (Asociación de ayuda a personas con parálisis cerebral) en Oviedo y Gijón. Es coautor y coordinador de varios libros relacionados con su profesión, libros de viajes, sobre El Fado y libros religiosos, tanto en España como en Portugal

También imparte algunas clases en los Cursos de Saude Mental en la Universidad Católica de Portugal en Lisboa.

 

A la excelente cocina para la jornada precedieron estas sentidas palabras:

 

 

 

EL  FADO, UN   CANTO  DEL  ALMA.

"El fado es todo lo que digo

y lo que no sé decir"

 (Anibal Nazaré en" Tudo isto é fado")

Es difícil definir el fado, se dicen de él cosas muy diversas, a veces poéticas, adjetivos que lo acotan demasiado o tópicos universales, pero en cualquier caso  sobre este canto  - porque las palabras son esenciales en el fado – hay un algo místico, un nimbo de fascinación o de sentimiento que llega al alma. No sólo las palabras, también la melodía, los tonos, el vibrato, los gestos, la indumentaria y la presentación cantan, lloran, ríen, expresan los celos, la añoranza, el amor a la madre, la soledad, el orgullo de la tierra o la esperanza. Su nombre tiene que ver con el fatum latino, que hace referencia al destino y a los ineludibles deseos de los dioses. ”Es un estado del espíritu”, decía la gran fadista  Amália Rodrigues.

 

Hay varias teorías sobre su origen, pero lo cierto es que aparece en los comienzos del s. XIX, centrado en Lisboa y restringido en ambientes tabernarios populares de barrio bajo. Años después se extiende de una manera burguesa y literaria a los palacios y las fiestas de la aristocracia. En un tercer paso, el fado llega a popularizarse por completo a través del teatro de revista y poco a poco se va profesionalizando para adquirir una forma definitiva final, debido a la  censura de la época política  del estado novo (1926-1974), al comienzo de la radiodifusión y la creación de las casas típicas para las veladas de fado.

 

El cantante solista (fadista) establece un dialogo de palabras, melodías, ritmos, tonos, gestos y los silencios que aprovechan los instrumentos para protagonizar su contracanto o diálogo entre las guitarras y las violas y sirve de respiro entre dos fases vocales. Generalmente el fadista se acompaña de una guitarra, que marca la melodía y una viola que acompaña y a veces una viola baixo, que sirven para marcar más el acompañamiento y el ritmo.

 

Los fados más antiguos y característicos son los fados castiços, también llamados fados fados, classicos o tradicionais, que proviene de tres fados raíces anónimos y otro par de centenares que se han ido haciendo por diversos autores consagrados. Entre ellos se considera el fado corrido, el fado mouraria  (nombre de un barrio tradicional lisboeta) y el fado menor, que tienen unos elementos fijos tanto en el ritmo y la armonía instrumentales como en las estructuras poéticas de la letra y otros que están completamente abiertos a la improvisación, el cambio y la variación y así cada cantante puede estilar según su personal vivencia, por lo que se les denomina estilistas. Con frecuencia se pueden oír las mismas músicas con letras diferentes y todo tipo de variaciones sobre una base melódica común. Desde el comienzo de los teatros de revistas, se desarrolla otro tipo de fados, que respetan siempre una base melódica y mantienen la letra, son conocidos como fados cançao. Tienen una copla y un estribillo y la elaboración musical es más compleja que en los castiços.

           

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