'Okupas' en las líneas de Nazca

Okupas en las líneas de Nazca

La Dirección General de Fiscalización y Control del Ministerio de Cultura del Perú, con apoyo del Ministerio Público y la Policía Nacional, llevó a cabo un operativo de desalojo contra un grupo de moradores que invadieron el sesenta por ciento del sitio La Pascana, que se encuentra dentro del Área de Reserva de las Líneas y Geoglifos de Nasca, aunque, finalmente, la autoridad fiscal suspendió la diligencia a pesar de que se comprobó que en el área de invasión existen restos de cerámica Nasca que evidencian su calidad de sitio arqueológico.

 

La fiscal de Prevención del Delito de Nasca, Livina Ruth Alvis Rodríguez, tomó esta decisión ante la aparición de Jesús Arias Pizarro, autodenominado dirigente del Asentamiento Humano Santa Rosa (como han denominado la zona arqueológica invadida), junto a Edwin Espinoza Suárez, abogado de dicho colectivo. Ellos manifestaron desconocer los límites de la zona intangible y mostraron un documento que afirmaron era una Constancia de Posesión otorgada por el exalcalde provincial de Nasca, Daniel Mantilla Bendezú, en el 2006.

La fiscal optó por notificar la situación legal y la intangibilidad del sitio del sitio arqueológico integrante del Área de Reserva de las líneas y Geoglifos de Nasca.

 

La directora General de Fiscalización y Control del Ministerio de Cultura, Blanca Alva Guerrero, y el Procurador del ministerio, Gustavo Barrantes Mejía, constataron e inspeccionaron junto a la fiscal 47 chozas cuyos habitantes excavaron hoyos para instalar los palos que sostengan las esteras y plásticos de sus presuntas viviendas. De ellas, cinco estaban incompletas y en estado de abandono y se procedió a desarmarlas. En las restantes, solo se comprobó la existencia de enseres y evidencias de una ocupación esporádica. Sus habitantes llegaron uno a uno al lugar. 

 

Un hecho que motivó la preocupación de los representantes del Ministerio de Cultura fue la presencia de chancherías presuntamente ilegales, cuyo impacto en el área intangible del sitio arqueológico es mucho más grave por la contaminación adicional a la remoción del suelo.

Blanca Alva Guerrero sostuvo que La Pascana es un cementerio de procedencia Nasca desarrollada entre los siglos III a VII de nuestra era. Por tanto, es zona intangible declarada mediante Resolución Jefatural N° 491 del 26 de junio de 1993, propiedad del estado y parte del Patrimonio Cultural de la Nación. Se encuentra a la altura del Km 422 de la Panamericana Sur, en el distrito de El Ingenio, provincia de Nasca.

 

Además, la Ley General de Patrimonio Cultural establece en su Artículo 6.1: “Todo bien inmueble integrante del Patrimonio Cultural de la Nación de carácter prehispánico es de propiedad del Estado, así como sus partes integrantes y/o accesorias y sus componentes descubiertos o por descubrir, independientemente de que se encuentre ubicado en predio de propiedad pública o privada”. De acuerdo con esta la ley mencionada, dicho bien inmueble es integrante del Patrimonio Cultural de la Nación y tiene la condición de intangible, inalienable e imprescriptible. Es administrado únicamente por el Estado.

 

Por otro lado, el Código Penal en su artículo 226° indica que, “El que se asienta, depreda o el que, sin autorización, explora, excava o remueve monumentos arqueológicos prehispánicos, sin importar la relación de derecho real que ostente sobre el terreno donde aquél se ubique, siempre que conozca el carácter de patrimonio cultural del bien, será reprimido con pena privativa de libertad no menor de tres ni mayor de seis años y con ciento veinte a trescientos sesenta y cinco días multa”.

 

Sin embargo, aun cuando exista esta normativa, este caso podría resolverse en el Poder Judicial tras las acciones que iniciarían estas personas, amparadas por la Constancia de Posesión otorgada por la gestión municipal del exalcalde Daniel Mantilla. Para ello el Ministerio de Cultura tomará las acciones necesarias a fin de recuperar la zona invadida, ya que Las líneas de Nasca representan un legado de nuestros antepasados que en caso de ser destruido no podrá ser restituido. Asimismo, han sido reconocidas como Patrimonio de la Humanidad, título que podría perderse si se continúa atentando contra el Patrimonio arqueológico.

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