Intervención del presidente del Principado en la Asamblea de la FAC

Intervención del presidente del Principado en la Asamblea de la FAC

Llanera.- El presidente del Principado, Javier Fernández, abrió este viernes la Asamblea de la Federación Asturiana de Concejos, en Llanera. Ofrecemos a los lectores el texto íntegro ded su intervención.

 

Palabras del presidente:

 

Presidente de la Federación de Concejos, alcalde de Llanera, autoridades, representantes municipales.

Permitidme iniciar mi intervención con una reivindicación de la acción política, de ese compromiso cívico que se gesta siempre en la conciencia individual. Hago esa defensa porque cunden la indiferencia, la lejanía y la desafección, sentimientos y actitudes que se superponen y alimentan.  Y al llegar aquí, a este punto, podría tomar el camino más fácil y culpar de ese desapego a los mercados, a los especuladores, a los poderes no legitimados democráticamente –o, al menos, no suficientemente legitimados, y me refiero a algunas instituciones europeas-, a la crisis. Y, desde luego, no mentiría: esos son, sin duda alguna, vectores de desafección. Pero prefiero centrarme hoy ante vosotros en otra causa que nos incumbe directamente: la mala gestión pública, que en algunos casos se expresa a través de una forma especialmente perniciosa, por disimulada: la ausencia de gestión, la inacción.

Vosotros hacéis una política inmediata: la del contacto cercano, la del conocimiento personal. No hay un solo alcalde asturiano que no enfrente a diario la mirada de sus vecinos. Ésa es una severa presión, pero también un estímulo, una fuerza de apremio, porque mal se puede resistir con decencia en la política local sin el ánimo y la voluntad de dar una buena respuesta a esas miradas.  Por lo tanto –y no lo digo con ánimo elogioso, sino descriptivo-, considerad que el vuestro es el primer e ineludible nivel del ejercicio político, el de la respuesta próxima, inmediata y esto vale tanto para los alcaldes de Oviedo y Gijón, nuestras ciudades más populosas, como las los de los más pequeños municipios. No tienen los mismos recursos ni las mismas demandas, pero el nudo básico de la acción política es el mismo.

 

Política de primer nivel

 

Entended, pues, que hacéis política de primer nivel, pero en un tiempo áspero, desabrigado de recursos. El martes me reuní con el presidente de esta federación, Antonio de Luis Solar, y me explicó con detalle vuestras inquietudes y  peticiones: el desbloqueo de las ayudas incondicionadas, la convocatoria de subvenciones, las transferencias para la gestión de competencias autonómicas y otras necesidades… Todas comparten un denominador común: la ausencia de recursos.  En el plazo más breve posible, el Gobierno presentará ante la Junta General una ley de crédito extraordinario con la que intentará superar esta situación. Fijaos que la prórroga presupuestaria tiene un efecto de contención de inversiones que podría ser aprovechado por el Ejecutivo, simplemente dejando que las cosas marchasen lentamente. ¿Qué ocurriría, en tal caso? Pues que vuestra situación económica se agravaría, y en algunos casos de forma extrema. A esto aludía antes, al hablaros de los perjuicios de la inacción política. En la vida, la inacción pocas veces es neutra; en política, la inacción siempre es parcial y, por demás, dañina.

Mi Gobierno pretende, al contrario, que la previsión, la acción y la agilidad en la toma de decisiones sean su patrón de conducta. Porque ésa es la normalidad institucional: que los poderes públicos afronten las situaciones con la mejor competencia técnica y la mayor voluntad política. Os prometo que mi gobierno responderá así, con estas premisas, a vuestras solicitudes: con rigor y buena disposición.

Pero os pido también que seáis conscientes de la situación, de un  Ejecutivo nuevo que en un plazo brevísimo tiene que culminar su andamiaje interno –la estructura básica estará cerrada este mes-, elaborar un riguroso plan de ajuste –también este mes- y plantear un crédito extraordinario en la Junta General que, entre otras urgencias, libre de la asfixia económica a nuestros ayuntamientos. Pues lo vamos a hacer todo, sin más preocupaciones que despacharlo rápido y bien, con solvencia. Sin pirotecnia, pero lo estamos haciendo. Eso está en marcha. Luego, vosotros lo examinaréis y diréis públicamente qué os parece; lo que no podréis decir es que el Gobierno de Asturias se quedó de brazos cruzados ante vuestros problemas ni que consintió que las situaciones se pudrieran antes de enfrentarlas.

Esa necesidad de afrontar los problemas también os incumbe. Antes señalaba que hacéis política de primer nivel. Hoy, esa política de primer nivel exige que seamos conscientes de que estamos en tiempos de sacrificios compartidos. No percibáis en estas palabras un reproche. Expreso una realidad que no podemos ocultar: los sacrificios deben ser comunes, y el mensaje de austeridad, con todas sus repercusiones, tiene que ser asumido por todos en todas las Administraciones. El imperativo moral de la ejemplaridad en el comportamiento de los cargos públicos es, además, mayor hoy que nunca. Las demandas de austeridad, rigor, solvencia, transparencia y rendición de cuentas no son cuestiones pasajeras, avivadas por la crisis: hemos de asumir que han llegado para quedarse, y todos los responsables públicos debemos colaborar al máximo para que se instalen definitivamente entre nosotros.

 

Fomentar la cooperación

 

Del mismo modo, os invito a fomentar la cooperación, que es una forma efectiva de practicar la austeridad. En Asturias, tenemos consorcios ejemplares que debemos preservar y fortalecer.  Algunos, como el Consorcio de Transportes pueden dar mucho más de sí. El refuerzo y extensión de la cooperación municipal bien entendida, que no resulte lesiva para ayuntamiento alguno, será siempre fortalecida por este gobierno. Eso también es hacer política de primer nivel, y está en vuestras manos ayudar a esos propósitos.

Como, de igual manera, hacer política de primer nivel consiste en mantener siempre la disposición al diálogo y la cooperación leal entre Administraciones. Mirad, no se puede construir Asturias ni Oviedo ni Gijón ni el concejo más pequeño desde un despacho, por muchas luces y musas que uno tenga, si es que ése fuera el caso. Para esos objetivos vosotros necesitaréis el apoyo del Gobierno asturiano, y mi Ejecutivo precisará vuestro apoyo. No se puede construir Asturias de espaldas a ningún ciudadano, ningún territorio ni a ninguna institución. Tenemos que empeñarnos en colaborar para hacer juntos una buena gestión pública.

Si, con diálogo y cooperación permanente, con disposición al esfuerzo compartido, alcanzamos esa meta de buena gestión, habremos conseguido que cada uno de esos ciudadanos que os encuentran todos los días rumbo a vuestro trabajo o vuestro domicilio tenga  muchas menos razones para la indiferencia, el hastío y la desafección democrática. Por mi gobierno, os lo aseguro, no quedará.

 


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