El IRNASA logra avances para combatir las garrapatas y las enfermedades que transmiten

El IRNASA logra avances para combatir las garrapatas y las enfermedades que transmiten

José Pichel Andrés/DICYT El Instituto de Recursos Naturales y Agrobiología (IRNASA, centro del CSIC) investiga cómo combatir las garrapatas de la ganadería, que pueden transmitir enfermedades a animales y a personas. De hecho, transmiten la peste porcina africana, en expansión en África y en algunas zonas de Europa, como el Cáucaso. Los científicos buscan proteínas presentes en la saliva de las garrapatas que puedan servir como antígenos para desarrollar vacunas y también para el desarrollo de métodos de diagnóstico que permitan detectar su presencia en explotaciones. Recientemente, los investigadores han logrado importantes avances que han sido publicados.

 

Las garrapatas se alimentan de la sangre de otros animales y existen dos grandes familias, las garrapatas duras o ixódidos y las garrapatas blandas o argásidos. Las duras se alimentan durante periodos prolongados de tiempo, normalmente varios días, y son las que se ven con mayor frecuencia en los perros o en las vacas. Por el contrario, las garrapatas blandas permanecen sobre el hospedador poco tiempo y es difícil verlas en un animal porque sólo tardan unos minutos en alimentarse y se desprenden. Las duras trepan por los tallos de la vegetación esperando a que pase un animal para agarrarse. Por el contrario, las blandas se alimentan de aves y mamíferos que viven en nidos y madrigueras, donde ellas mismas se refugian, de manera que no tienen que salir en buscar de hospedadores.

 

El equipo de Parasitología del IRNASA trabaja con dos especies de garrapatas blandas, Ornithodoros erraticus y Ornithodoros moubata. La primera se distribuye por la Península Ibérica y el Norte de África, mientras que la segunda es africana y vive al Sur del Sáhara y en África Oriental. Las dos transmiten el virus de la peste porcina africana y bacterias llamadas espiroquetas que producen fiebre recurrente humana. En concreto, la española transmite la bacteria Borrelia crocidurae y la africana transmite Borrelia duttoni.

 

"Analizamos la saliva de las dos especies de garrapatas para encontrar proteínas que puedan servir como antígenos para el desarrollo de vacunas y de métodos de diagnóstico serológico", comenta en declaraciones a DiCYT Ricardo Pérez Sánchez, investigador del centro del CSIC. La idea es vacunar a los hospedadores de estas garrapatas con proteínas salivales que inhiban la alimentación de la garrapata y la transmisión de patógenos y, si es posible, que causen algún daño más, idealmente, la muerte de las garrapatas.

 

En la saliva de las garrapatas, hay moléculas antihemostáticas, antiinflamatorias e immunosupresoras que tienen como objetivo anular las respuestas defensivas del hospedador, pero que en este caso pueden ser fuente de antígenos para desarrollo de vacunas.

 

Otro aspecto importante es el diagnóstico serológico, para comprobar la presencia de anticuerpos como respuesta a una picadura. Un análisis de sangre revela los animales que han sido picados por garrapatas, pero para ello los científicos han de buscar los antígenos adecuados. "El objetivo es identificar explotaciones porcinas con garrapatas para poner medidas de control, sobre todo teniendo en cuenta que las garrapatas blandas son difíciles de encontrar".

 

Solicitud de patente

 

Aunque la peste porcina africana fue erradicada hace años en España, sigue siendo un problema en África que, además, amenaza con expandirse por el Este de Europa. Por eso, los investigadores buscan antígenos para el diagnóstico serológico y para desarrollar vacunas que ayuden a combatir las garrapatas que transmiten este virus. En Ornithodoros moubata, el equipo de Ricardo Pérez ha logrado un avance significativo al identificar la proteína antigénica TSGP1. "La hemos clonado, la hemos producido de forma recombinante y hemos comprobado que es sensible y específica, así que ha sido objeto de una solicitud de patente", comenta.


Además, "en colaboración con grupos de África, realizamos análisis para la detección de cerdos que hayan sido picados". En concreto, se han detectado focos en Uganda, Madagascar y Mozambique.

 

Reproducción

 

Por otra parte, los investigadores también han identificado en garrapatas blandas una proteína que tiene valor vacunal en garrapatas duras y mosquitos y que aun no se había demostrado que estuviera presente en argásidos. Se trata de un factor transcripcional denominado subolesina/akirina. El grupo del IRNASA la ha identificado tanto en Ornithodoros erraticus como en Ornithodoros moubata. Tras clonarla, los científicos han visto que se parece mucho a la proteína de las garrapatas duras y al realizar con ella algunos experimentos como vacuna se ha comprobado que tiene valor protector. Su efecto es que "inhibe la puesta de huevos o convierte a los huevos en no viables", señala el experto. Además, el silenciamiento génico por ARN interferente del gen de la subolesina tiene el mismo efecto, inhibe la reproducción de estas garrapatas, porque inhibe la puesta de huevos.

 

Todo ello se ha plasmado en una reciente publicación en la revista científica Veterinary Parasitology, que está firmada por Ricardo Pérez y por sus colaboradores Raúl Manzano Román, Verónica Díaz Martín y Juan Martín Hernández.

 

Profundizando en esta línea de investigación, los científicos tratan ahora saber qué epítopos o partes de la proteína son los responsables del efecto protector para usarlos para desarrollar una vacuna recombinante que pueda proteger a los animales.

 

Hasta el momento, el control de las garrapatas se realiza básicamente mediante la aplicación de acaricidas químicos, pero esta forma de control presenta ciertos inconvenientes, como el desarrollo de resistencias por parte de las garrapatas, problemas de contaminación ambiental y una demanda creciente por parte de los consumidores los productos de consumo libres de pesticidas, así que los expertos consideran que la mejor alternativa son las vacunas antigarrapatas.

 

FOTO: Garrapata 'Ornithodoros moubata', hembra y ninfa. Foto: Ricardo Pérez-IRNASA

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