El Hierro convierte su volcán en un reclamo turístico

El Hierro convierte su volcán en un reclamo turístico

Lo que hace unos meses fue una amenaza que obligó a evacuar a algunos herreños de sus casas es utilizado ahora por el Cabildo como forma de atraer turistas ante la grave crisis económica en que se encuentra la más pequeña de las Canarias.

 

El pasado 28 de diciembre, Nemesio Pérez, el presidente del Instituto Volcanológico de Canarias (INVOLCAN) tomó un vuelo al Hierro y se desplazó hasta el extremo sur de la isla, en La Restinga, para seguir las novedades del volcán submarino que entró en erupción el 10 de octubre de 2011. Para su sorpresa, el mar estaba completamente azulado, sin charcos o manchas de otro color, sin noticia alguna de restos magmáticos brotando de lo que, hasta entonces, Pérez y sus compañeros habían denominado “el jacuzzi de La Restinga”.

“Nos gastó una inocentada”, recuerda ahora Pérez del volcán, que horas después volvió a su actividad, y hasta hoy. “Sigue en fase eruptiva, arrojando material. Ayer estuvo arrojando balones” de lava solidificada. A su lado, el presidente del Cabildo del Hierro, Alpidio Armas, asiente.

Ambos, junto con Verónica Montero, la consejera de turismo de la isla, han venido a Madrid coincidiendo con la Feria Internacional del Turismo, FITUR. Su objetivo es vender el volcán como nuevo atractivo turístico del Hierro. De ahí el cuidado con que se expresan. Lo que hace unos meses podía resultar una amenaza, hoy se ve con otros ojos. “No me gusta llamarlo crisis volcánica”, dice Pérez, “prefiero llamarlo reactivación”.

 

Ni submarinismo ni pescado fresco

“La situación económica de la isla es muy mala y la única salida es potenciar el turismo”, dice el presidente del Cabildo. Lo cierto es que la erupción del volcán supuso un duro golpe para la economía herreña afectando a dos sectores importantes: el submarinismo y el pescado fresco –junto con todos los empleos derivados que conllevan–.

La erupción afectó, además, al turismo en la isla “de manera muy significativa. La entrada de pasajeros ahora mismo es casi inexistente”, revela Armas. Hace dos días, el número de parados de la isla ascendía a 1.156, alrededor del 35% de la población activa. De ahí la estrategia de presentar al volcán submarino, no como una amenaza, sino como una oportunidad única de presenciar la furia de la naturaleza desde una posición privilegiada y con riesgos mínimos.

“Los volcanes bien vigilados tienen un plus como atractivo turístico, en todo el mundo”, afirma Pérez, que asegura, la erupción no ha terminado. “Los datos que tenemos de sismología, deformación y emisiones [de helio-3, un medidor de actividad volcánica] no confirman que el volcán haya entrado en fase post-eruptiva”, la inmediatamente posterior a la erupción y que antecede a la fase intermitente, “que hasta ahora, en El Hierro, había durado cientos de años”.

El presidente de INVOLCAN afirmó también que están a la espera de que el Ramón Margalef, el buque de exploración oceanográfica del Instituto Español de Oceanografía (IEO), comunique “los datos de batimetría, pero por localización y profundidad no representa un peligro serio”.

 

Para amantes de los volcanes

Los datos del IEO, hechos públicos horas después de la comparecencia de los responsables herreños, señalan que la cima del volcán submarino se encuentra a 130 metros de profundidad y que, en total, el volcán ha depositado en este tiempo unos 145 millones de metros cúbicos de material. Sin embargo, Pérez constató que en estos momentos “la cocina del magma está perdiendo fuerza”.

En su búsqueda de potenciales amantes de la vulcanología, el presidente del cabildo lamentó que el volcán hubiera aparecido debajo del mar “en lugar de en tierra firme, en alguna zona donde no viva nadie”. Más sorprendente fue la respuesta de Nemesio Pérez a una periodista que inquirió al presidente de INVOLCAN si “esperaba que el volcán diera más sorpresas”. Con lacónica sinceridad, Pérez deseó en voz alta “espero que sí las dé”.

 

FOTO: ESA

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