Beatriz Díaz se suma a la Semana Santa malagueña

Beatriz Díaz se suma a la Semana Santa malagueña

  Tras el éxito en «Così fan tutte», la cantante asturiana vuelve al teatro Cervantes para interpretar el «Stabat Mater» de Rossini  

 

Por Fermín de Pas.- El coliseo de Málaga acoge hoy jueves y mañana viernes la conocida obra del compositor italiano en el tradicional concierto de Semana Santa que tiene lugar en la ciudad andaluza. Junto a la Orquesta Filarmónica y al Coro de la Ópera de la capital, intervendrán como solistas, además de la soprano Beatriz Díaz, la mezzosoprano Nancy Fabiola Herrera, el tenor Emmanuel Faraldo y el bajo Roman Ialcic, con la dirección frente al atril del maestro local Salvador Vázquez.  

Como se asegura en la nota informativa hecha pública por la organización, «el poder de fascinación reconocido universalmente en la obra de Gioachino Rossini procede de la sencillez con la que desarrolla los principios esenciales de cualquier estructura musical: eufonía, repetición, simetría, y sus diferentes variantes según las exigencias dramáticas de sus creaciones, especialmente del género lírico, que influye en su Stabat Mater y posee un perfecto equilibrio entre su línea melódica y el sentido dramático que causa la desolación y dolor de María ante la muerte de su Hijo en la cruz».  

De los diez números de que consta la composición, la cantante asturiana tendrá ocasión de lucirse en el «Inflammatus et accensus» escrito para soprano y coro. Se trata probablemente de la pieza de mayor carga emocional de todas las que forman la obra. En tan sólo cuatro minutos y medio, el compositor, gracias al impresionante uso de las cuerdas, el viento y la percusión, es capaz de hacer experimentar al oyente tensión, expectación, desasosiego, tristeza y emoción, así como trasladarle desde profundidades infernales hasta lagunas celestiales; tanto como en el «Quis est homo», de tinte melodioso, elegante y exquisita ornamentación vocal, mano a mano con la mezzosoprano, o en los cuartetos «Stabat mater dolorosa» y «Sancta Mater».  

Fuentes dignas de crédito afirman que Rossini recibió en 1831 el encargo de componer esta obra de parte del clérigo español Manuel Fernández Varela. El compositor, ya retirado, aceptó el encargo a regañadientes pero con  la condición de no ser nunca publicado y ser únicamente ejecutado en conciertos privados. Fernández Varela aceptó el trato y Rossini empezó la composición, no pudiéndola culminar por un súbito ataque de lumbago y encargando el resto de la composición a Giuseppe Tadolini, compositor italiano y antaño discípulo suyo. Así, Rossini compuso el primer, quinto, sexto, séptimo, octavo y noveno números, mientras que Tadolini se encargó del segundo, tercero, cuarto y décimo.

De esta forma el Stabat Mater fue estrenado en 1833 y Fernández Varela, siendo fiel a su promesa, guardó la partitura tras su interpretación pública. Muerto el clérigo en 1837, la partitura fue vendida por sus herederos a un editor francés con claras intenciones de publicarla. La noticia llegó a oídos de Rossini, y tras emprender acciones legales, eliminó los números de Tadolini y compuso las cuatro partes restantes, permitiendo de esta forma la edición de la obra.  

De este modo y en su versión definitiva, el Stabat Mater vio la luz en París, el 7 de enero de 1842, donde se estableció el conocido como «Cisne de Pésaro» hasta su muerte en 1868. La primera audición española tuvo lugar en la Academia Filarmónica Matritense el 18 de marzo (Viernes de Dolores), dos meses después del estreno francés.    

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