"El interruptor del viento" recibe una mención de honor en los Premios madri+d 2012

"El interruptor del viento" recibe una mención de honor en los Premios madri+d 2012

La Fundación madri+d ha concedido una mención de honor a la patente titulada “Interruptor de viento y su método de ajuste y tarado”, cuyo inventor es Ginés E. García Navajas, investigador de la Plataforma Solar de Almería, PSA-CIEMAT, centro territorial del CIEMAT. En la concesión del premio ha sido determinante el aspecto relativo a la transferencia del conocimiento ya iniciado para la explotación comercial de los resultados de investigación, dirigido fundamentalmente al sector industrial. 

La patente premiada consiste en un sensor concebido para la protección de vientos extremos de forma individual y personalizada en campos de helióstatos autónomos. En concreto se trata de un sensor denominado "Interruptor de viento" cuya misión es, a bajo coste, la detección digital de velocidades de viento peligrosas para la integridad de grandes estructuras móviles, tales como helióstatos, discos, colectores, aerogeneradores, grúas, pescantes, toldos, persianas, etc., lo que distribuye el riesgo y dota a las instalaciones de una mayor seguridad.

  

Los premios madri+d premian el esfuerzo de los grupos de investigación en la transferencia a la ciudadanía de los resultados de su trabajo. Los premios son convocados por la Dirección General de Universidades e Investigación de la Consejería de Educación, Juventud y Deporte de la Comunidad de Madrid, a través de la Fundación madri+d. Las patentes que pueden optar al premio deben ser patentes concedidas a universidades o centros públicos de investigación que formen parte del sistema madri+d, cuya solicitud prioritaria sea española, europea o patente internacional, que hayan sido presentadas ante la Oficina Española de Patentes y marcas (OEPM).

  

En la valoración de las candidaturas se consideran distintos aspectos: novedad del contenido científico-tecnológico de la solución aportada a un problema identificado; el mérito inventivo; el impacto de la transferencia del conocimiento, realizada o potencial en relación con las aplicaciones industriales existentes (con especial consideración la colaboración público-privada en el desarrollo de la invención, así como la transferencia de resultados a empresas medianas o pequeñas); la existencia de extensiones nacionales o internacionales de la protección y, por supuesto, la relevancia de la investigación.

  

El “Interruptor de viento” es un dispositivo que permite detectar las condiciones de viento extremas al objeto de que los equipos móviles expuestos al aire libre, propensos a sufrir daños, puedan reaccionar y protegerse por sus propios medios. La acción del viento sobre una pletina provocará un desplazamiento de la misma que generará, mediante alteraciones del campo magnético, aperturas y cierres de los contactos ferrosos, dando lugar a una alarma por alto viento o un disparo por muy alto viento. El dispositivo debe funcionar activándose en los umbrales deseados.

  

La primera aplicación de esta patente ha sido en los campos termosolares, compuestos por concentradores con grandes superficies móviles que están expuestas a la acción de viento, aunque puede ser empleado con éxito en otros campos como el eólico, la domótica, la construcción, etc. El interruptor de viento permitiría minimizar el riesgo ante la presencia de vientos peligrosos, haciendo posible la detección y la actuación de forma independiente en cada concentrador. Ello es especialmente relevante en campos de helióstatos autónomos en donde estos equipos, al  trabajar de forma aislada por carecer de cableados, deben de gestionar su seguridad de forma autónoma.

  

Las ventajas que hacen competitiva esta patente son, entre otras: que al estar compuesto con componentes pasivos éstos no requieren alimentación eléctrica para su funcionamiento, haciendo más seguro el mismo; la gran sencillez y el bajo coste, lo que facilitaría su instalación en los equipos que quieran ser protegidos por este sistema, sin incrementar significativamente el coste de los mismos; la gran robustez y fiabilidad en la detección ya que es la fuerza del viento la que lo activa; el fácil tarado y ajuste; y la gran versatilidad ya que permite la detección en diferentes condiciones y direcciones del viento (pudiendo establecerse diferentes niveles de alarma). Por último, la mayor seguridad y dispersión del riesgo al no depender de sistemas de control de planta, permitiendo una supervisión y salvaguarda de forma individualizada para cada equipo.

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