La esencia del Periodismo del hoy y del mañana

La esencia del Periodismo del hoy y del mañana

 


 

María Rubio

.-Voy a ejercer de pitonisa. Es más, te voy a llevar, si me lo permites, al futuro, eso sí, con vuelta a atrás. Estamos en 2024, ¿te apetece viajar conmigo hasta allí? Echémosle imaginación.

Seguimos en Europa. España, como ente nacional, dejó de existir hace poco y ahora es la región de Iberia, algo que era normal en las multinacionales y que ha pasado a ser una realidad; ya sabes, la economía mueve el mundo. La domótica está en todos los ámbitos de nuestras vidas. Los coches los conducimos con la voz y gestionamos toda la casa desde el móvil, aunque ahora está incorporado a nosotros mismos. Casi nadie utiliza el papel pero los mayores recordamos aquellos tiempos en que nos manchábamos las manos con la tinta del periódico. Los libros son un artículo de lujo, cada día más.

La comunicación es mi vida, como desde hace... ¡cuántos tiempo! Y el Periodismo está en mi ADN, al igual que lo estaba cuando tenía seis añitos y soñaba con cubrir las noticias que oía, veía y leía en los periódicos y en los informativos.

Si queremos que todo siga como está, necesitamos que todo cambie”. Recuerdo esa frase de “El Gatopardo”. El tiempo vuelve a dar la razón al Príncipe de Lampedusa. Aquellos medios de comunicación que decidieron adaptarse a las nuevas tecnologías, fueron innovadores y aprendieron del ensayo-error han sobrevivido. No así, los que decidieron anquilosarse en el pasado glorioso.

Cómo es el periodismo hoy por hoy. En esencia, exactamente igual, como en la novela de la que hablaba arriba. Puede haber cambiado el canal y el contexto. El mensaje tiene múltiples fuentes que se enriquecen unas a otras. El retorno, el “feedback”, es abrumador y ayuda a mejorar la noticia. Sin embargo, se sigue precisando de un profesional, el periodista, que coloque la información en su lugar, que añada causas y posibles consecuencias, que decida lo que es relevante y lo que no, en un momento en el que falta tiempo y sobran absurdeces, controles y personalizaciones que nos separan.

Recuerdo que antes se hablaba de periodismo ciudadano, de periodismo digital, de ciberperiodismo,... Ese debate no existe ya. Tampoco hay una facultad donde estudiarlo, como se hacía entonces. Es algo que nadie echa de menos porque los programas eran para llorar. La persona que quiere ejercer hace una especialización dentro de su carrera. Así, hay profesionales de los medios que son médicos, arquitectos, pintores, diseñadores biotecnológicos, etc. Es más, las noticias puras, las que solo informan de un hecho sin añadir nada, las mandan robots. Los periodistas estamos para aportar valor, que es lo nuestro.

Hay algo que no me acaba de convencer. Este año, en un estudio, se ha demostrado que los adultos apenas escriben y que los niños, aunque conocen las palabras, no saben plasmarlas en un cuaderno (siempre digital, claro). Es lógico porque todo se hace verbalmente: redactas hablando y maquetas moviendo las manos en pizarras virtuales 3D, lo que hace diez años era la realidad aumentada. Me gustaba cuando entonces plasmabas las palabras en libretas, con un bolígrafo. Esta afirmación me hace parecer casi del pleistoceno a ojos de mis nietos.

Como me pasa últimamente, estoy dispersándome. A ver, iba diciendo que la esencia del Periodismo sigue existiendo, más fuerte aún cada día. Y ¿cuál es dicha esencia? Para mí, antes y ahora, es trasladar a los receptores lo que está ocurriendo en el mundo, ni más, ni menos. Por supuesto, intentando, en la medida de  lo posible, ser imparcial, mostrando todas las voces, todas las partes de la noticia, como he dicho, aportando valor.

Cada uno de nosotros lee su propio medio de comunicación, en el que televisión, radio y prensa no se diferencian, todo es uno. La personalización tan brutal es algo que tampoco me gusta, porque empobrece nuestra visión del mundo. Empezó a hacerlo un buscador. ¿Cómo se llamaba? Espera, creo que era Guguel. Juraría que el nombre se escribía distinto. ¡Ah!, ya recuerdo, Google. Nos daba los resultados según las preferencias que iba detectando en nuestra navegación. Y ahora se han especializado tanto las empresas editoriales que lo que tú recibes no tiene nada que ver con lo que recibo yo. Es decir, tu imagen y mi imagen del mundo son cada vez más dispares: los prejuicios se afianzan y se fomentan, claro está, según le interesa al poder de turno.

Sin embargo, siempre puedes recurrir a la información oculta, esa que ofrecen los verdaderos periodistas. Se trata de un entramado en red, al que es posible acceder con los contactos adecuados. Me recuerda un poco a lo que ocurría durante la Ley Seca en Estados Unidos. En el fondo, sabemos que está ahí, sabemos llegar a ella pero no siempre nos atrevemos porque puede causarnos problemas. Lo que está claro es que se sigue sin conseguir poner puertas al mar, por mucho que lo intenten en nombre de la seguridad e incluso de ofrecer una experiencia más personal: paparruchas.

Y es que el gobierno y, sobre todo, las marcas, cuidan mucho qué se dice y a quién puede llegar la información que, ahora más que nunca, es poder. Yo formo parte de esa red. He vuelto al reporterismo. Para las autoridades, dirijo una empresa de comunicación, y así lo hago, pero también me muevo como pez en el agua en el submundo de la noticia real, la que se adapta a la esencia de la que te he hablado. Cada vez somos más los que trabajamos ofreciendo a nuestros conciudadanos lo que demandan: información plural, ajena al sesgo de las marcas, de la economía y de la política, los tres pilares en los que ahora se asienta el poder (bueno, antes también, si no recuerdo mal).

No obstante, repito, la esencia sigue ahí, el Periodismo es el que era, aunque ahora hayan cambiado los formatos, los medios, la transmisión del mensaje, la forma de perseguir y de plasmar las noticias,... da igual: todo sigue como estaba.

Vuelvo a 2014 y, tras leer lo que ha grabado mi yo futuro, pierdo el miedo.

En el futuro, puede que la información sea algo a lo que solo puedas acceder de forma subrepticia pero han dejado de preocuparme opiniones como la de Alfonso Armada que, en el IX Seminario Internacional de Lenguaje y Periodismo, arremetió contra el mundo digital porque, según dice, los profesionales "en cierta medida, se convierten en empleados de Google", ya que se busca que las noticias sean reconocidas en este buscador y "escribir para una máquina tiene el peligro del empobrecimiento". Unas declaraciones muy en consonancia con la postura de la AEDE respecto a la tasa Google. Mi opinión está bastante alejada de la suya y, por lo visto, los demás ponentes estaban también en desacuerdo.

El Periodismo es Periodismo, da igual que sea a través de una plataforma o de otra. Según lo veo, el mundo digital ha venido a enriquecerlo, si se sabe aprovechar. Los debates que ahora se generan se olvidarán en poco tiempo y serán sustituidos por otros. Lo que hoy por hoy consideramos una novedad será normal en breve. Hemos, creo, de olvidarnos de lo accesorio y centrarnos en lo importante: valorar una profesión que es necesaria en este momento y que lo seguirá siendo en el futuro.

Por cierto, cualquier parecido futuro con la realidad, será pura coincidencia.

 

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