La tele que viene

La tele que viene

Una de las noticias que incluían ayer los informativos de Cuatro era la de un supuesto embarazo de Shakira. Como tampoco estaba muy atenta a lo que contaba la televisión, me sorprendió más la supuesta idea de que Hilario Pino fuese el nuevo presentador de un formato tipo ‘Corazón de…’ con el sello Telecinco, que la noticia en sí. Me parecía imposible que la sombra de la cadena de Fuencarral fuese tan alargada y pensaba que después de la chorrada de convertir Cuatro en la cadena joven y desenfadada del imperio Berlusconi, le dejarían cierta independencia. Bueno, con independencia me refiero a ética, responsabilidad periodística, etc. Hasta diría sentido común, porque con la que nos está cayendo, que los informativos hablen de un supuesto embarazo de Shakira tendría que producir un éxodo masivo en las facultades de periodismo.

 

Después también está el discurso ese de que hay tanta telebasura porque es lo que gusta. Y lo pero es que quiénes lo dicen, lo afirman con tanta rotundidad que parece algo totalmente empírico. Supongo que entre los documentales de faunas y floras salvajes de la 2 y la telebasura hay un montón de grises sin explorar. A lo mejor soy muy optimista, pero me resisto a creer que algún valiente pueda soportar las cuatro o cinco horas que dura ‘Sálvame’ y toda la carnaza derivada. Que de esas cuatro horas sobrevive toda la programación de la cadena.

 

De todas formas, como íbamos muy sobrados de contenidos de calidad, o ya sin pedir tanto, de cadenas menos frívolas, aparece la Ley General de Comunicación Audiovisual. La normativa contemplaba, entre otras muchas cosas, la creación del Consejo Estatal de Medios Audiovisuales, un ente de “control” a las televisiones (para que no se les vaya la mano en la publicidad, el tratamiento de temas sensibles, etc.) con capacidad sancionadora. Un garante de transparencia, pluralismo y de cumplimiento de los deberes que para con la sociedad tiene la televisión, pero que todavía no se ha creado. Además, España es el único país de Europa que carece de un organismo con estas características. Aunque pongo en duda la efectividad del consejo, cuando las autorizaciones a las cadenas privadas, con esta nueva ley, se renuevan automáticamente y sólo se valora su retirada en caso de sanción muy grave.

 

Estaría bien que recordásemos de vez en cuando que el ente radioeléctrico es un bien público, y por lo tanto, exigir una televisión de calidad, pese a la ambigüedad del término, no está de más. Y más ahora que la privatización de los canales autonómicos está contemplada en muchos de los programas electorales de los partidos políticos. Expectantes y relamiéndose estarán los que pretenden entrar en el sector. Y más expectante estoy yo por ver si esa televisión que “gusta” echa raíces y acabamos comiendo todos los días viendo en las noticias “piquetones”, "shakirazos", animales que hacen cosas increíbles en algún lugar de Nebraska y de horribles accidentes en los que todos salen ilesos. ¿No era una queja general eso de que en la tele siempre echan desgracias? Tranquilos, que ya nos taparán los ojos y los oídos, el mundo será rosa y la única sangre que veamos será la de las películas de Tarantino. 

1 comentario

  • # Ciudadano X Responder

    29/06/2011 10:31

    La caja tonta se supera

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