Portada
Asturias Mundial

26/02/2018
Mosaico
Serie continua de sucesos (im)probables


 

 

 

 

 

 

El viernes 23 de febrero paseábamos tranquilamente Karmele, Bea y una servidora. Habíamos comentado pillar comida china o algo así para la cena.

Cuando llegamos a la plaza de España recibí un WhatsApp de Luis a las 20:10

También se había animado a pasar el fin de semana en Madrid y vendría más tarde al apartamento que alquilamos hasta el domingo;  habíamos comentado por la tarde que estábamos agotadas de toda la semana y del viaje y encargaríamos la cena para todos y así no tendríamos que cocinar, el plan era descansar, desconectar y disfrutar en compañía.

El mensaje que me envió Luis ponía textualmente: "Hay un chino en los bajos de pza españa, cutre, q dicen q es auténtico. Muy valorado por los madrileños" a lo que le respondí: " Ok ¿Sabes el nombre?" y no debía recordarlo porque me dijo: " Tiene comida para llevar, no creo q haya más, yo estuve."

 

¿Qué probabilidades había de que paseáramos en ese mismo instante nosotras tres al lado del restaurante y que Luis nos llamara y nos recomendase ir justo allí? ( Luis es celiaco y no puede tomar casi ninguna salsa de las que ponen en los restaurantes chinos, así que esa recomendación suya era muy improbable, de hecho, tomó pizza sin gluten que calentamos en el horno del apartamento para que él pudiera cenar)

 

Preguntamos a una pareja que nos cruzamos si sabían dónde estaba el restaurante y nos indicaron las escaleras de acceso. Nos sorprendió que estuviera bajo la plaza.

 

Alucinamos con el garito; estaba petado y por la pinta nunca nos hubiera motivado entrar a cenar.

Hicimos el pedido.

Una camarera muy amable nos recomendó, a parte de lo que elegimos, la especialidad de la casa: unas empanadillas. Como la ración incluía 10 unidades ( nos dijo) y éramos 6 a cenar: Isa, Bea, Ana, Karmele, Luis y yo, nos pareció perfecto para probar, al menos, una cada uno.

 

Mientras esperábamos la comanda, entran al local Cesar y Fernando, dos buenos amigos de la facultad.

Nos quedamos todos en estado de shock, después de reaccionar, besos y abrazos, conversamos un rato y nos despedimos porque ellos se quedaban a cenar allí.

De repente, antes de salir del sótano de la plaza, se me ocurrió que podían unirse al resto del grupo y regresé para comentarles si querían pasarse por el piso más tarde a tomar algo y finalmente, como los planes para esa noche ya los tenían cerrados, quedamos de juntarnos al día siguiente en una fiesta a la que me había invitado Maite, una amiga de Oviedo y que me comentó que podía llevar a mis amigos.

 

Ver a César que es asturiano, en el restaurante, el mismo día y a la misma hora en la que estábamos esperando la comanda, era muy improbable ( pero al menos vive en Madrid ); pero a Fernando, que es bilbaino y trabaja hace muchos años fuera de España, es casi imposible. 

 

La alegría del reencuentro fue inmensa.

 

Por cierto, el Yulong, muy recomendable; se come rico, atienden rápido, son amables y el precio más que razonable. 

 


Introduce tu nombre o apodo:
Introduce el texto de tu comentario:
Caracteres restantes: 
1000

Introduce el código que se muestra en la imagen:
captcha

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales.




ventanaenblanco.com. Todos los derechos reservados.
Diseño: esarte & codevent