Un Oviedo desarmado

Siento como mala noticia que la tienda de Fernando Alonso en el aeropuerto de Asturias cierre a los dos años de ser abierta. Un detalle más de la decadencia del Principado cuya crisis no la salva ni los premios Princesa de Asturias. Pero, queridos asturianos, hay que continuar luchando, nada de arrojar la toalla que Zamora no se ganó en una hora.

Esta es una semana importante para nuestra comunidad y en concreto para su capital, Oviedo. La presencia de los Reyes a partir del jueves y hasta el sábado y la celebración del acontecimiento gastronómico por excelencia, el "desarme" (Garbanzos con espinacas y bacalao, callos y arroz con leche), nos ponen de máxima actualidad. Un viernes, pues, importante donde por unas u otras razones los ojos del mundo mundial se fijarán en nuestra ciudad. Precisamente ese día hace 48 años uní mi destino a doña Pilar en la Iglesia sita en la calle de Valentín Masip con posterior comida en La Gruta cuando los hermanos Cantón eran todo un referente de la hostelería ovetense.

El último día de mes la heredera de la Corona, Leonor de Borbón Ortíz, cumplirá trece años; sin embargo días antes estará ausente de lo que en algún momento deberán ser sus primeros premios a entregar en el Teatro Campoamor con discurso incluido. Leo que ha pedido a sus padres un celular pero los Reyes se resisten por miedo a las redes sociales. Comprendo especialmente la actitud protectora de la Reina Letizia Ortíz pero el paso del tiempo es imparable hasta para los de sangre azul.

Con el paso de los años la Fundación Princesa de Asturias ha ido madurando bajo la eficaz batuta ejecutiva de Teresa Sanjurjoj. Felicidades, creo que hoy es su onomástica. Por si acaso le tildan de monárquico el concejal de Cultura de Oviedo, Roberto Sánchez Ramos, se ha cogido unos días de vacaciones, así no tendrá que estar el viernes en el patio de butacas del Teatro Campoamor donde como siempre la emperifollada "jet society" asturiana y parte nacional no se perderá detalle del acontecimiento. Para Oviedo, para Asturias, los premios arrastran una promoción de imagen impagable. Desde el domingo los premiados circulan por nuestra región manteniendo contactos populares. Como buen cinéfilo que me considero admiro a Martin Scorsese y soy el primero en aplaudirle. Con todos los respetos, me parece mucho más auténtico que Woody Allen, aunque no tenga aún estatua en nuestra ciudad, ni la tendrá, que el tripartito no es Gabino de Lorenzo ni mucho menos.

Para el insigne doctor Luis Fernández-Vega estos serán sus primeros premios como presidente de la Fundación, una vieja aspiración que, por fin, ha logrado alcanzar con toda justicia. Su categoría profesional es indiscutible como catedrático de la Universidad de Oviedo y jefe del servicio de Oftalmología del HUCA además de presidente de la Fundación privada que cada año, en la falda del monte Naranco, atiende a más de 100.000 pacientes cuya presencia en la capital constituye uno de los mayores motores de la economía local. A los Reyes de España, sin las hijas, les acompañará como siempre la Reina emérita y un par de ministros. Un Oviedo desarmado, gastronómicamente hablando, les recibirá como siempre con cariño y respeto. Esto, Majestades, no es Cataluña. Afortunadamente.



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