La hoguera de las vanidades

Permítanme que hoy haga de Tom Wolfe para dedicar unas líneas a esta hoguera de vanidades que cada año y cada vez en menor número en cantidad e importancia acude a Oviedo con motivo de la entrega de los premios Princesa de Asturias.

Esta mañana el hall de hotel de La Reconquista, mientras trabajadores descontentos con la empresa protestaban en las afueras del establecimiento, el presidente del Principado Javier Fernández, me cuenta mi espía preferida la XP XIII, tomaba en secreto un café con Felipe VI para informarle "off the record" pero de primera mano de la negociación interna en su partido, el PSOE, cara a la abstención que se necesita de sus diputados para que Mariano Rajoy la próxima semana sea investido como presidente del gobierno de España.

Javier Fernández acompañará mañana a los Reyes de España en su visita a Los Oscos para nada más terminar a mediodía quitarse la corbata, ponerse los pantalones vaqueros y salir pitando para Madrid donde el domingo el comité federal le espera en la calle Ferraz para decidir si se pronuncian a favor de la abstención o se mantiene la postura del "No es no".

Ayer jueves la OSPA estuvo brillante en su concierto ante los Reyes y la jet society asturiana en el auditorio. De Madrid cada vez acuden menos importantes a estos actos a mejor gloria y esplendor del Principado. Esta mañana el hall del Reconquista tenía como estrella al financiero asturiano Blas Herrero que bien que se dio mucho el palique con el veterano y admirando Luis María Ansón. Ni banqueros, sí bancarios como Matías Rodríguez Inciarte, que además es el presidente de la Fundación Princesa de Asturias, ni gran editores; eso sí, algunas veteranas glorias de la pluma y la farándula nacional cuya presencia en las páginas cuché suelen desatar el enfado de los podemitas y compañía un año más manifestándose a distancia en la plaza de La Escandalera.

Puede que en los últimos años los premios hayan ganado en calidad científica y cultural pero han perdido en brillo social. Es un acierto de la voluntariosa directora de la fundación Teresa Sanjurjo implicar cada año más a los premiados en sus contactos con la sociedad asturiana a base de encuentros personales con colectivos de la región, conferencias o presencia en la universidad pero, quizás contagiados por la de cadencia asturiana, cada vez hay menor presencia de este acontecimiento en los medios de comunicación nacionales o internacionales. Tener en primera fila del Teatro Campoamor al presidente de Cantabria Miguel Angel Revilla no es suficiente. La Fundación, para muchos a partir del domingo, si te vi no me acuerdo, necesita un nuevo impulso. Y es que para Asturias, digan lo que digan los podemitas, los premios Princesa de Asturias son necesarios como canalización de una imagen que se contraponga a la decadencia regional.


Debemos además congratularnos de que la Reina de España sea ovetense. Letizia Ortíz estaba ayer en el concierto del auditorio, lo escribo con todos los respetos, espectacular. Que una ovetense y además periodista se haya casado con el entonces Príncipe de Asturias Felipe de Borbón siempre será para mi motivo de orgullo, filias y fobias políticas aparte. La Corona debe ser nexo de unión en esta problemática España de las autonomías. Los responsables de nuestras instituciones nunca deben de olvidarlo y el pueblo tampoco.



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