Premio ASTURmanager a TSK, 'un orgullo para Asturias'

Premio ASTURmanager a TSK, 'un orgullo para Asturias'

Oviedo.-Este jueves se realizó la entrega del premio ASTURmanager a Sabino García Vallina, presidente de TSK, una compañía que genera una cifra de negocio cercana a los 1.000 millones de euros, con más de 1.000 profesionales y presencia internacional en más de 35 países. "Es un orgullo para nuestra tierra, un ejemplo que nos hace creer en nuestras propias posibilidades, un símbolo de la Asturias que es capaz, que progresa, que avanza", afirmó el presdente del Principado, Javier Fernández, en su intervención.

"Enhorabuena al galardonado en mi nombre y en el del Gobierno de Asturias. También a ASTURmanager, que celebra su vigésimo quinto aniversario. 25 años dan para hacer historia y la de este círculo de empresarios habla por sí sola. Son constructores de la marca Asturias. Parte más que relevante de la imagen que vendemos al mundo. Y le ponen el distintivo del trabajo bien hecho, excelente e innovador en sectores altamente competitivos.

Les felicito a todos por llevar la bandera de la asturianía por el mundo del modo en que lo hacen, con las credenciales de la calidad profesional, prestigiando a Asturias cuando la presentan como una comunidad inclusiva y solidaria, que se reconoce en España y en Europa sin ningún problema identitario. Hacen patria preocupándose de superar fronteras, nunca de edificarlas. Su vocación internacional, talento y sentido de la oportunidad empresarial les hacen ejemplo, un espejo en el que mirarnos."

 

NTERVENCIÓN DEL PRESIDENTE DEL PRINCIPADO DE ASTURIAS, JAVIER FERNÁNDEZ 

 

El año que viene, por el puerto de Avilés, saldrán en dirección a Chile las piezas de una enorme estructura de 375 toneladas de peso. El esqueleto, desmontado, del que será el mayor telescopio del mundo y que está llamado, dicen los titulares, a revolucionar la exploración del universo, a hacer posible una mejor comprensión de la Vía Láctea y de la vida de las estrellas. El gigantesco armazón metálico que va a recorrer miles de kilómetros cruzando el océano tiene sello asturiano. El de Asturfeito, que participa en esta impresionante iniciativa financiada por la Fundación Nacional para la Ciencia de Estados Unidos.

Algunos de ustedes conocen de primera mano todos los detalles. Otros, tal vez como yo, hayan podido saber más sobre sus pormenores a través del protagonismo reciente que este proyecto ha tenido en la prensa. Podría citar este caso porque se trate de una obra de ingeniería desarrollada por la sociedad que lidera quien preside este club. O simplemente porque el hecho en sí lo merezca. Pero lo he elegido, sobre todo, porque me parece un magnífico ejemplo de la extraordinaria progresión y proyección de muchas de nuestras compañías. De lo que todos ustedes representan al frente de ellas. Del espíritu que anima a un círculo de empresarios tan abierto al mundo como empeñado en contribuir con su experiencia y su trabajo al desarrollo económico de Asturias.

No me resultaría complicado enumerar un sinfín de proyectos relevantes con firma asturiana. Pero no es necesario. Ustedes los conocen de sobra y yo me demoraría en exceso en llegar al capítulo de las felicitaciones que corresponden a este acto. Voy a ir aproximándome a ese objetivo y, por tanto, les hablaré ya únicamente de otra gran empresa. De la que va a construir el mayor parque eólico del Golfo Pérsico. De la que consiguió el año pasado el mayor contrato de su historia al adjudicarse, en consorcio al 50% con la alemana Siemens, el encargo para construir en Bolivia tres plantas con siete ciclos combinados. La que desarrolla proyectos en todo el mundo que abarcan desde centrales de generación eléctrica, cogeneración, parques eólicos, plantas termosolares y fotovoltaicas hasta centrales hidráulicas; desde plantas de biomasa hasta trabajos de diversa índole en sectores como la metalurgia, petroquímicas, puertos, telecomunicaciones o plantas industriales en general. La que genera una cifra de negocio cercana a los 1.000 millones de euros, con más de 1.000 profesionales y presencia internacional en más de 35 países. 

Hablo, claro está, de TSK. Su presidente, Sabino García Vallina, recibe hoy el premio ASTURmanager. Darle la simple enhorabuena me parece quedarme corto. Cuando tanto se ha hecho, resulta difícil encontrar los términos justos para el reconocimiento debido. Así que creo que lo mejor es hablar, hablarte Sabino, desde el corazón. Eres un orgullo para nuestra tierra, un ejemplo que nos hace creer en nuestras propias posibilidades, un símbolo de la Asturias que es capaz, que progresa, que avanza, suma y no se detiene nunca por difíciles que sean las circunstancias. Tu trayectoria es la de un hombre cuyos méritos forman parte de nuestro mejor presente y de nuestro futuro más esperanzador.

Te reitero mi gratitud y la del Gobierno de Asturias al completo por tu dedicación, por tu saber hacer, por todo lo que representa para el Principado la compañía que con tanto acierto diriges y que es uno de los emblemas empresariales de nuestra comunidad autónoma. Tienes mi admiración y, lo sabes, mi afecto sincero.

Asistimos hoy a un acto en el que procede otra felicitación. ASTURmanager cumple nada menos que un cuarto de siglo de vida. La celebración es extraordinaria: no solo hay que festejar una larga trayectoria sino su fruto, a mi juicio, el del éxito de la tarea que desarrolláis como colectivo y también la que cada día, de manera individual, hacéis al frente de vuestras empresas. Enhorabuena por lo logrado. Os agradezco, siempre, la implicación con el futuro de nuestra tierra.

25 años dan para hacer historia y la vuestra habla por sí sola. Sois constructores de la marca Asturias. Parte más que relevante de la imagen que vendemos al mundo. Y le ponéis el distintivo de la calidad, del trabajo bien hecho, excelente e innovador en sectores altamente competitivos. El mérito es vuestro. Y la tarea del Gobierno del Principado es ayudaros en la medida de nuestras posibilidades, facilitar que sigáis contando con el apoyo institucional, de la administración, para desarrollar vuestra capacidad empresarial.

Somos una comunidad autónoma solvente, con unos servicios públicos consolidados, enganchada a la recuperación y que acumula indicadores que animan al optimismo. Y tal vez suene mal que yo lo afirme, pero presido un Gobierno serio, que ni improvisa, ni frivoliza y que seguirá actuando con el rigor necesario para merecer la confianza de los trabajadores y de los empresarios esforzándose para tomar decisiones siempre basadas en el conocimiento, el criterio técnico, la sensatez de los planteamientos y el interés general.

Digo todo esto porque, ustedes lo saben bien, política y economía hacen pareja inseparable. El desarrollo económico, el nuestro, el de cualquier comunidad o país, exige unas condiciones mínimas de estabilidad. Tristemente, la actualidad nos da la prueba de ello. En Cataluña, algunos han tirado por la borda las reglas del juego y hasta las de la propia convivencia. Han generado la que se ha convertido en la mayor crisis institucional de nuestra democracia. De sus repercusiones sobre las previsiones de crecimiento nos alertan a diario.

El Banco de España advertía la semana pasada de que, de no resolverse la situación, el crecimiento de España se reduciría en hasta 2,5 puntos de Producto Interior Bruto (PIB) durante los dos próximos años, lo que en términos absolutos supondría que la riqueza del país dejaría de crecer en casi 30.000 millones. El lunes, el servicio de estudios del BBVA consideraba que la crisis catalana puede restar hasta 1,1 puntos al crecimiento económico español en 2018 si la situación observada en octubre continúa hasta finales de año, rebajando así tres décimas a la previsión anterior, hasta el 2,5%.

A todos nos produce una enorme tristeza lo que está sucediendo. Les confieso que he tenido sensaciones agridulces incluso cuando estas circunstancias han supuesto noticias positivas para el Principado, como el hecho de que Volotea o DuPont hayan decidido establecer su sede social aquí. Por supuesto, ya lo he dicho, son bienvenidas y cualquier otra que pudiera decidir hacerlo será muy bien recibida. No encontrarán en Asturias ninguno de los inconvenientes que les hacen trasladarse. Sí hallarán muchas ventajas, certidumbre y seguridad entre ellas.

Ustedes, el empresariado asturiano, quienes hoy celebran este acto, saben bien que cierto tipo de veleidades nunca han sido parte de la forma de ser de esta tierra. Les felicito por llevar la bandera de la asturianía por el mundo del modo en que lo hacen, con las credenciales de la calidad de su trabajo, prestigiando a Asturias cuando la presentan como una comunidad inclusiva y solidaria, que se reconoce en España y en Europa sin ningún problema identitario. Ustedes hacen patria preocupándose de saltar y superar fronteras, nunca de edificarlas. Su vocación internacional, talento y sentido de la oportunidad empresarial les hacen ejemplo, un espejo en el que mirarnos.

Vuelvo al inicio. En Avilés se ultima la montura del que será el mayor telescopio del mundo. También en el parque empresarial se rematan los sistemas de ingeniería que deben acompañar a esa estructura para permitir su movimiento con la velocidad y la precisión que será necesaria. No será hasta 2019 cuando el conjunto de ese observatorio astronómico, ya instalado en su destino chileno, un cerro a 2.600 metros de altitud, comience a funcionar y a recibir los primeros datos. Y no estará a pleno rendimiento hasta 2021. Para entonces habrá iniciado la tarea para la que fue diseñado: desarrollar un estudio del cielo durante diez años, realizando un barrido de la bóveda celeste cada dos días. Analizará así, por ejemplo, el detalle de los cambios de las estrellas variables, los restos de supernovas o de otras explosiones cósmicas. He leído que, desde nuestra casa, ante nuestro ordenador, podremos ir viendo el resultado de ese trabajo: todos los datos e imágenes estarán a disposición de cualquier persona. A ello habrá contribuido una compañía asturiana que, como otras muchas, nos permiten mirar a Asturias, observar sus cambios y sus avances a través de una perspectiva que, por fortuna, cada vez es más habitual, la de la realidad del éxito de sus empresas.

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