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Mundo · 12/07/2012

Guinea Ecuatorial denuncia el 'acoso' de periódicos españoles



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Por OIP de Gunea Ecuatorial.-El Ministro de Información guineano, Agustín Nze Nfumu, ofrece algunas de las claves imprescindibles para entender el porqué de los últimos capítulos y publicaciones de determinados periódicos españoles como El País y El Mundo, que atacan directamente a personalidades de Guinea Ecuatorial. Los autores de estos artículos se enfrentan actualmente a distintas demandas por la falsedad de sus publicaciones.

 

En los últimos meses, los diarios españoles El Mundo y El País han ofrecido una serie de artículos en los que se desacredita a numerosas personalidades de la vida pública de Guinea Ecuatorial, y se desarrolla un supuesto caso de blanqueo de dinero, el llamado “caso Kokorev”.

Debido a estas publicaciones, ambos diarios ya han recibido distintas denuncias por difamación y mentiras; denuncias que evidencian la falta de rigor periodístico de los autores de estas historias, y que perjudican a la credibilidad y el buen nombre de estos periódicos a nivel internacional.

Al hilo de estas farsas periodísticas, el actual Ministro de Información, Prensa y Radio, Agustín Nze Nfumu -quien también es Académico c. Real Academia de la Lengua Española-, en su artículo “Lecturas que deben despertar conciencias y abrir los ojos”, publicado en la revista La Gaceta en mayo de este año 2012, retoma a su vez las interesantes revelaciones que, sobre este tema, fueron presentadas en el diario ruso Pravda, en las que se analiza el porqué del interés de los autores mencionados al haber creado esta serie de historias que giran en torno a Guinea Ecuatorial. Tal y como se dice en el propio artículo de Pravda, los autores de esta serie de reportajes en El Mundo y El País “son simples peones de un juego político de mayores dimensiones”.

A continuación, publicamos el artículo de Agustín Nze Nfumu, con la traducción literal de la información ofrecida por Pravda:

“Lecturas que deben despertar conciencias y abrir los ojos”

Por Agustín Nze Nfumu

Ministro de Información, Prensa y Radio

Para todos los que, leyendo los dos artículos que he publicado últimamente sobre lo que acontece en Francia, en torno a la figura del Presidente de la República de Guinea Ecuatorial y su familia, se hayan dicho: "Bueno, políticos defendiendo posiciones", y como reza el dicho aquel de "il y a des moments oú l'on a envie de ne rien faire" (Hay momentos en los que no se tiene ganas de hacer nada) y para que, sobre todo, el pueblo guineoecuatoriano se entere de los reales motivos que animan a ciertos "justicieros de los derechos humanos y de las transparencias" en sus injerencias descaradas en las vidas de los países del tercer mundo, he preferido esta vez no hablar yo de nada, por aquello de que algunos no vayan a decir "¿qué esperábais que fuera a decir Nze Nfumu en un caso así?".

Cedo la palabra a un articulista del periódico Pravda -en un trabajo publicado el 5 de abril de 2012, con el título en inglés "Financial speculation behind smear campaign?", cuya traducción me he tomado la molestia de hacer-, quien desvela en su narración los verdaderos móviles que están animando la orquesta que se ha formado en torno al tema de Guinea Ecuatorial, y ciertas acusaciones, de esto y aquello, hacia personalidades de la comunidad internacional: sus razones, orígenes y los principales promotores de la campaña:

“¿Una especulación financiera tras una campaña de desprestigio?”

Diario Pravda

“Durante los últimos dos años, “Odnako” ha seguido una campaña de desprestigio montada por los medios de comunicación españoles contra Vladimir Kokorev, un empresario ruso residente en España. En uno de sus últimos números (“Odnako”, 19 de marzo de 2012), presentamos la teoría de que los ataques continuos de la prensa contra Kokorev son simplemente parte de una campaña mediática de mayor calado dirigida contra el Presidente de Guinea Ecuatorial, Teodoro Obiang, probablemente desarrollada dentro del marco de una seria especulación financiera.

Para quienes no lo sepan, la República de Guinea Ecuatorial, además de ser uno de los países africanos más pequeños y discretos, también es uno de los mayores exportadores de petróleo a nivel mundial, la mayoría de su crudo lo adquieren corporaciones estadounidenses. Por lo tanto, cualquier signo de inestabilidad política en Guinea Ecuatorial es probable que tuviera repercusiones inmediatas en Wall Street.

Desde la última publicación, varios individuos relacionados con la empresa de gestión de fondos de George Soros, Soros Fund Management, se han puesto en contacto con el autor de este artículo, además de miembros de círculos legales y periodísticos españoles (que, por razones obvias, prefieren quedar en el anonimato), quienes han admitido que la llamada "lucha" por una mayor transparencia en las relaciones económicas con Guinea Ecuatorial es parte de una jugada financiera organizada.

De acuerdo a esas fuentes, un par de periodistas españoles, Antonio Rubio y José María Irujo, quienes literalmente se inventaron el "caso Kokorev", son simples peones de un juego político de mayores dimensiones, en el que, se mire como se mire, han jugado de muy mala manera.

Cómo poner en evidencia a un "dictador" y ganar algo de dinero en el proceso

Parece ser que la campaña contra Guinea Ecuatorial comenzó tras varias reuniones entre Antonio Garrigues (un abogado español de renombre, con aspiraciones políticas y jefe de uno de los mayores bufetes de abogados de España) y el magnate estadounidense George Soros. Es interesante destacar que George Soros nunca se ha defendido de las alegaciones de que su fortuna proviene de situaciones de inestabilidad política, de hecho se enorgullece de ello, y considera que una situación política inestable es decisiva para hacer dinero mediante la especulación financiera.

Antonio Garrigues, por otra parte, tiene fama de estar involucrado en varios movimientos anti ecuatoguineanos. Se cita frecuentemente a su sobrino como quien presentó al mercenario británico Simon Mann al líder de la oposición Severo Moto y al empresario libanés Ely Calil, los presuntos organizadores del fallido golpe militar en Guinea Ecuatorial en 2004, hoy día de triste fama. Garrigues negoció personalmente en España sobre el apoyo político, legal y mediático al golpe.

Varios meses después de tales reuniones, el Soros Fund Management transfirió varios cientos de miles de euros a la cuenta de Manuel Ollé Sesé, otro abogado español y autoproclamado activista a favor de los derechos humanos. Parece ser que Manuel Ollé destinó los fondos a descubrir cualquier prueba que desprestigiara al Presidente Obiang o a cualquier persona relacionada con el Gobierno de Guinea Ecuatorial.

Manuel Ollé gozaba por entonces de cierta fama en España por sus intentos de juzgar a varios ex dictadores latinoamericanos, además de por su amistad con otro famoso juez español, Baltasar Garzón. Aunque Manuel Ollé no tuvo éxito en ninguno de estos casos, la prensa española estaba ampliamente a su favor; no había razón alguna para sospechar que este abogado pro derechos humanos fuera a emplear los fondos que recibió de Soros para otro propósito que no fuera el desenmascarar a un "dictador africano".

La lista negra de Manuel Ollé

Manuel Ollé sin duda cogió el dinero, pero no hizo mucho más. Buscó en el registro español de bienes inmuebles cualquier nombre que sonara africano y marcó todas la compras realizadas en ciertas fechas, las que coincidieran con las fechas de las transferencias bancarias, que la empresa Kalunga Company (de la que siempre fue propietario Vladimir Kokorev) recibiera del Riggs Bank.

Según Manuel Ollé, daba cuentas a su empleador en sus informes, todo parecía bien claro: Kalunga usaba tales transferencias para comprar apartamentos para parientes del Presidente Obiang. Misión cumplida. Había un pequeño detalle que ayudó a Ollé a dar veracidad a su lista: gracias al boom petrolero, había un gran número de ecuatoguineanos que invertían en bienes inmuebles en España en aquella época, así que no tuvo problemas para encontrar nombres apropiados que coincidieran con tales fechas.

La otra omisión, más significativa aún, fue que nadie de la "lista de Ollé" había recibido dinero alguno de Kalunga Company, ni tampoco Kalunga estaba relacionada con la adquisición de ningún bien inmueble (éste es un hecho demostrado en juicio, Kalunga estaba gestionando el envío de bienes y la construcción y mantenimiento de buques, servicios todos acordados por contrato entre Kalunga y el Gobierno de Guinea Ecuatorial).

Manuel Ollé nunca se preocupó de informar de estos detalles a sus empleadores y, lo que es más probable, él mismo no sabía mucho más sobre Kalunga que la información pública ya disponible, la cual usó para dar cuentas de su "trabajo".

Lo irónico es que justamente eso fue lo que el activista pro derechos humanos hizo con el dinero que recibió del Soros Fund Management para financiar su investigación: Ollé lo invirtió en la adquisición de propiedades inmobiliarias en Madrid.

Fuentes de los juzgados de Madrid (donde originariamente Manuel Ollé presentó su demanda judicial) me comentaron que a primera vista resultaba obvio que el "caso Kalunga" era una chapuza por completo. "Las pocas pruebas que Ollé presentó para apoyar su causa eran claramente contradictorias. Desde que se efectúa el pago, hasta que se archivan las escrituras correspondientes en el registro de la propiedad, pasa al menos una semana, si no dos meses o más, en la mayoría de los casos. Pero Ollé alegaba que los apartamentos se habían pagado y escriturado en el mismo día, lo cual es simplemente imposible".

La misma persona también declaró que Antonio Garrigues había pedido personalmente reunirse con los jueces y fiscales que podrían tomar parte en el caso, pero, a pesar de las presiones, los jueces rehusaron examinar el caso y ni Kalunga ni sus accionistas, presentes o pasados, fueron llamados a juicio, ni siquiera a declarar como testigos. Finalmente, incluso el antiguo apoyo de Manuel Ollé, el juez Baltasar Garzón, rechazó examinar el caso y lo devolvió a los juzgados de Las Palmas, donde no ha sido aún admitido a instrucción, cuatro años después de haberse presentado la demanda.

Si no puedes ganar, siempre puedes fingir

Mientras tanto, otro grupo que mantenía una relación parecida con George Soros en Francia había tenido cierto éxito en su persecución legal contra uno de los hijos del Presidente Obiang, Teodorín Obiang, y han aparecido noticias, de vez en cuando, sobre la confiscación de las propiedades inmuebles de Teodorín en California. De fondo a estos éxitos, la aventura española en África y sus cerebros resultaban, a todas luces, ridículos.

Sin embargo, Antonio Garrigues y Manuel Ollé no podían admitir simplemente que toda su empresa había sido una chapuza, necesitaban justificar el dinero que habían gastado en sus esfuerzos. Y, aunque admitían carecer de influencia política alguna para sostener sus reclamaciones absurdas en un juicio, les daba igual porque, de todos modos, nadie lee la prensa. Pero la gente, incluidos aquellos que invirtieron en el proyecto, sí que lee la prensa.

Dos de los mayores periódicos españoles, El País y El Mundo, que tradicionalmente se llevan la contraria en todos los temas, siguieron publicando la misma "información", recordando al público mediante expresiones como "el círculo se va estrechando... los fiscales están investigando...", el mismo material que llevaban publicando durante los últimos tres años cada tres o cuatro meses, como prueba de que Manuel Ollé había hecho un buen trabajo.

¿Sobre qué "círculo" exactamente escriben? ¿Qué han estado investigando durante 5 años y por qué los jueces españoles no tienen ni idea de esta investigación tan gráficamente descrita en las páginas de estos periódicos?

Curiosamente, a los periodistas extranjeros que intentaron seguir la "investigación" llevada a cabo por los periodistas españoles les ha resultado imposible, no sólo seguir las pistas del "caso Kalunga", sino cualquier otra prueba de que los periodistas Antonio Rubio (El Mundo) y José María Irujo (El País) hayan jamás seguido o investigado ellos mismos el caso.

"Es raro, parece como si ninguno de ellos haya estado siquiera en Las Palmas", me dijo un periodista local, "o, si estuvieron aquí, probablemente se quedaron en una de las playas del sur". A propósito, este mismo periodista me dijo que él escribió un artículo sobre el caso para su periódico, pero el director lo paró antes de ir a imprenta. "Me dijo que, si publicaba cualquier cosa sobre este asunto desde un ángulo distinto a la línea oficial presentada en El País y El Mundo en un periódico extranjero o en una página web, me despedirían".

La "línea oficial"

Según parece, la única interpretación aceptable del "caso Kalunga" en la prensa española es la que contradice la versión de los juzgados del país o de las autoridades anticorrupción españolas, quienes niegan conocer a Vladimir Kokorev y "Kalunga Company", así como cualquier actividad ilegal supuestamente llevada a cabo por alguno de ellos.

Si lo examinamos más de cerca, la línea adoptada por los periódicos españoles también carece de coherencia. Por ejemplo, es ridículo considerar al Presidente Obiang como uno de los dictadores más ricos del mundo y presentar como prueba un apartamento de 90 m², comprado en uno de los municipios más baratos de Las Palmas; más aún, si sostienes que tal adquisición se realizó a través de un sofisticado entramado de corrupción. Esto es exactamente lo que Antonio Rubio y José María Irujo reivindican desde hace años.

En 2010, cuando "Odnako" llamó la atención de los periodistas españoles a tan obvia discrepancia, éstos pasaron su atención inmediatamente del apartamento antes mencionado a otras propiedades de otro hijo de Obiang, Gabriel Nguema Lima (hermanastro de Teodorín), que también aparecía en la "lista negra" de Manuel Ollé.

José María Irujo escribe sobre el apartamento de Gabriel en España, pero omite la dirección por razones que no tienen nada que ver con la ética periodística. "El hijo de Obiang, que controla más de 500.000 barriles diarios de petróleo en Guinea Ecuatorial...": declara Irujo en cada artículo, antes de presentar a los lectores “la lujosa propiedad” que Gabriel Nguema tiene en España.

Hay que reconocer que si Irujo añadiera que la "lujosa propiedad" se trata, de facto, de un apartamento en un edificio en régimen de cooperativa de ocho plantas con vistas a un páramo que poco a poco se está convirtiendo en un vertedero, situado en un suburbio poco prestigioso de Móstoles, todo su argumento no sonaría tan poderoso y, probablemente, levantaría la sospecha de que el resto de la historia de Irujo es también un sinsentido.

Comparados con la prueba del patrimonio que la familia Obiang ha conseguido "saqueando las riquezas nacionales de África", los dos apartamentos que Manuel Ollé adquirió en el centro de Madrid con el dinero de George Soros sí que parecen un saqueo de proporciones épicas.

Los espías de verdad... más o menos

Según sus propios colegas españoles, los agitadores mediáticos del "caso Kalunga", Antonio Rubio y José María Irujo, no son periodistas corrientes y molientes. Antonio Rubio está estrechamente conectado al Centro Nacional de Inteligencia español (CNI), y es un "canal" que sus agentes usan con frecuencia para divulgar información sensible, normalmente como resultado de disputas internas.

Por ejemplo, fue Rubio quien publicó la famosa historia de los agentes españoles que entregaron un millón de dólares a un grupo de timadores que tomaron por piratas somalíes (se suponía que el dinero era el pago de un rescate a cambio de unos marineros españoles). El caso fue que los hechos se los descubrieron a Rubio los mismos agentes del CNI a cargo de la operación, que estaban hartos de su jefe.

En otra ocasión, Rubio publicó una serie de delitos menores cometidos por el director del CNI, de nuevo basándose en información suministrada por subordinados descontentos. Los colegas de Antonio Rubio comentaron que al principio se hizo cargo del "caso Kalunga" por su larga relación con Manuel Ollé, y publicó el material que le entregó su amigo, sin haber comprobado personalmente las fuentes.

Según se fue haciendo evidente que el material era inventado, le comunicó a sus colegas que no estaba en disposición de rectificar sus declaraciones debido a "obligaciones contraídas" con terceras partes. Al ser Rubio mismo uno de los vicedirectores de El Mundo, sus artículos no estaban sujetos a control editorial.

La campaña de desacreditación de Antonio Rubio contra Vladimir Kokorev y su familia llegó a juicio en un tribunal de Moscú. El Mundo perdió el caso y la apelación subsiguiente, gracias, en gran parte, a las propias imprudencias de Rubio durante el juicio. Como nota al margen, el periódico anunció su quiebra técnica varios días después del veredicto final.

La historia tras José María Irujo, por su parte, parece sacada de una novela de espías. Irujo fue, de hecho, miembro del CESID (la agencia de inteligencia española antes de pasar a llamarse CNI). Su historial de operaciones incluye la captura de Luis Roldán, el ex jefe de la Guardia Civil, un cuerpo de seguridad de élite español, a principios de los 90.

Curiosamente, Irujo conocía a Roldán casi desde niño. Ambos habían nacido en la Comunidad Autónoma de Navarra y eran vecinos. Cuando Luis Roldán se fugó de España con una importante cantidad de dinero, José María Irujo lo persiguió por todo el planeta, con la tapadera de estar realizando periodismo de investigación, y terminó capturando a su antiguo vecino en algún lugar de Laos. Posteriormente publicaría la historia en El País.

Sin embargo, mientras Irujo estaba dando caza a Roldán, otro amigo de la infancia y también agente del CESID, Francisco Paesa, y otro de los colaboradores cercanos a Luis Roldán desaparecieron. Y tampoco con las manos vacías, sino con 20 millones de dólares robados al tesoro español.

Lo interesante es que Paesa comenzó su carrera como espía y aventurero en Guinea Ecuatorial, justo después de su independencia de España y bajo el mandato de su anterior presidente el, a todas luces, auténtico dictador Macías. A principios de los 70, Paesa sugirió a Macías que estableciera un banco nacional ecuatoguineano en el que Macías y Paesa (como representante del Gobierno español) pondrían sendas sumas de dinero. Macías colocó varios millones de dólares, mientras que Paesa trajo dos bolsas selladas de España, supuestamente llenas de dinero, las cuales intentó depositar en la caja de seguridad del banco. Cuando Macías insistió en examinar el contenido de las bolsas resultó que estaban llenas de guías de teléfono.

No hace mucho, un banquero y político ruso, Alexander Lebedev, sufrió una experiencia similar con Paesa (sí, incluso aunque su carrera como espía había acabado, el aventurero seguía haciendo de las suyas). Paesa sugirió abrir una cuenta conjunta en los Emiratos Árabes Unidos y, para abreviar, se escapó con 40 millones de dólares.

José María Irujo tuvo un papel interesante en aquella historia. Terminó persiguiendo a Paesa por todo el mundo, igual que hizo con Roldán. Bueno, casi. En vez de capturar a su antiguo colega con el dinero robado, Irujo publicó un apasionante artículo en El País en el que, por difícil que sea de creer, quitó gran importancia al rol de Paesa en la estafa, describiéndolo incluso como casi un Robin Hood, y centrándose más bien en hacer preguntas poco retóricas acerca de la procedencia del "dinero ruso". Algunos especulan que su posición es comprensible, porque el papel de Irujo no empieza cuando su viejo amigo desapareció con un maletín de dinero, sino mucho antes.

La experiencia de hablar con los españoles mientras preparaba este artículo me ha descubierto algo interesante: parece que casi todo el mundo en España se conoce y está relacionado de una manera u otra, ya sea como amigos de hace mucho, vecinos, parientes o colegas del trabajo. Con las conexiones correctas, parece que es muy fácil saltarse las leyes, los jueces e incluso el sentido común y la realidad misma. Y es así como todas las historias de espías españoles y escándalos de corrupción comienzan: es muy fácil espiar a tu vecino.

Hoy día, con el país muy tocado por una profunda crisis económica y el estándar de vida del ciudadano español medio cayendo en picado, aquellos que tienen contactos están intentando ganar dinero donde sea y como sea. Como suele pasar, esto lleva a muchas más chapuzas, en un país en el que ya hay una cierta tradición de fastidiar las cosas.

Antonio Garrigues, quien empezó con esta chapuza en particular respecto a Guinea Ecuatorial y la Kalunga Company, dirige uno de los más importantes bufetes de abogados del país. Las actividades de sus empleados han dañado y continúan dañando las relaciones entre España y Guinea Ecuatorial. Esto no parece preocuparle a Garrigues. Parece que su única preocupación es que algún día tenga que dar cuentas a George Soros sobre la poca eficiencia de su oscura operación”.

(link del artículo de Pravda, en inglés: http://english.pravda.ru/business/companies/10-05-2012/121077-financial_speculation-0/)

Tras esta lectura, espero de la conciencia de los guineoecuatorianos, que les anime a ver la realidad cruel que rodea el desarrollo impresionante que ha conocido Guinea Ecuatorial, y que no es del agrado de muchos fuera de nuestras fronteras, que hace que, con tal de pararla, con tal de "eliminar obstáculos", algunas fuerzas exógenas no duden en armar, con detalles a veces dignos de una película de intriga, escenarios tendientes únicamente a erosionar, con vistas a su hundimiento, la imagen de personas que estorban y son obstáculos para los planes de hacerse sutilmente con nuestros recursos, a costa, a ser posible, de la destrucción de todo lo hecho hasta ahora.

Esto no es un alegato político; no es una defensa a ultranza de nadie. No intento justificar nada ni "hacer la pelota" a quien fuera, solamente intento señalar que, al margen de toda posibilidad de acciones y actos punibles, que primero tendrían que probarse para ser condenables, seamos prudentes y vigilantes, para que nadie, ni en occidente ni en oriente, nos induzca a luchar en nuestro país una guerra que solo redunde en beneficio suyo, en detrimento de nuestra paz y nuestro desarrollo, provocando nuestras lágrimas, las lágrimas de nuestros hijos y las de los hijos de nuestros hijos…

Y éste no es un hecho aislado…




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